La violencia familiar y la mujer. Actuacion de enfermeria
Autor: Katia Garcia Mustelier | Publicado:  12/06/2006 | Enfermeria , Medicina Forense y Legal | |
La violencia familiar y la mujer. Actuacion de enfermeria.

INTRODUCCIÓN

La violencia -actuar de manera destructiva contra otra persona- es una de las causas de morbilidad prematura en todo el mundo y que va en aumento. Además de los conflictos civiles y las guerras, la violencia puede darse entre las personas, o ir dirigida contra sí mismo, puede ser física, sexual y mental, y son también violentos los actos de exclusión. Con frecuencia la respuesta a ésta epidemia mortal es reactiva y no, preventiva.

Este problema adopta múltiples formas que van desde el abuso y olvido de los niños hasta la violencia contra la mujer, abuso sexual, violación, abuso verbal, acoso sexual, homicidio, entre otras; todas traen consecuencias muy negativas para la salud.

La OMS ha definido la violencia como: “el empleo intencionado de la fuerza o poder físico, de hecho o como amenaza, contra uno mismo, contra otra persona, o contra un grupo o comunidad, que produce o puede producir lesión, muerte, daño psicológico, malformaciones o privaciones”.

El estudio de la violencia como problema social y de salud, sus diferentes manifestaciones han sido tema de interés en los últimos años. Constituye una de las afecciones más severas que ha venido azotando a la humanidad.

Sus distintas formas de expresión individual y colectiva, los factores que la originan y sus consecuencias hacen de ella un fenómeno complejo.

Durante el desarrollo del presente trabajo abordaremos el tema de la violencia familiar como una forma de violencia casi oculta.

OBJETIVOS

- Caracterizar a la violencia como fenómeno social.
- Identificar los factores de riesgo de la violencia.
- Mencionar las consecuencias que tiene para la salud los hechos de violencia.
- Valorar la actuación de enfermería ante este problema.

DESARROLLO

Con el término de violencia doméstica o familiar se describen los comportamientos de destrucción desplegados entre sí por las parejas actuales o del pasado, los miembros de la familia, y otras relaciones personales cercanas. Pueden ir desde el abuso físico hasta la violencia sexual y el abuso psicológico, con inclusión de la intimidación, el acoso, el daño a la propiedad, las amenazas de muerte o de daño, la limitación de las actividades o de la libertad normales y denegación de acceso o recursos. (Anexo # 1)

Las mujeres son objeto de violencia con mayor frecuencia que los hombres. Están sujetas a la violencia en la familia, agresión sexual y abusos. Ciertas tradiciones culturalmente permitidas, como la mutilación genital femenina o circuncisión femenina y el infanticidio de niñas, también se consideran actos violentos contra la mujer. En algunas culturas son perpetrados y tolerados los “asesinatos de honor” de mujeres de familia.

La tolerancia de esos abusos ha sido un factor que ha contribuido a la existencia de esos comportamientos. En muchas sociedades, se considera que el abuso de la esposa es una actitud aceptada y es justificado porque constituye parte normal y habitual de la vida de casados.

A continuación mostramos la diferencia en los conceptos antes planteados:

Violencia en la familia: es una pauta de comportamiento que puede comenzar por una tensión e intimidación abierta en relación y avanza hasta la agresión física con lesiones. Se dirige a obtener el control de la víctima por medio de la coerción.

Agresión sexual: cualquier comportamiento no deseado, no respondido ni aceptado de carácter sexual, que resulte ofensivo para la persona de que se trate y haga que esa persona se sienta amenazada, humillada o turbada.

Abuso: comportamiento ofensivo mediante intentos vengativos, crueles, maliciosos o humillantes de minar la moral de una persona.

Acorde con un ciclo de vida la mujer sufre o puede sufrir hechos de violencia aún antes de su nacimiento y hasta la vejez (Anexo #2). Esto no significa que en el hombre no se pueden producir, pero esto es lo menos observado.

La violencia en el seno familiar supone enfrentamientos y/o ataques cada vez más graves. Entre las víctimas se incluyen a menudo los niños. Aún cuando ellos sean víctimas directas, si presencian hechos violentos en el seno de su familia esto perjudica su desarrollo emocional y su salud mental. Mientras más violencia reciba un niño en su hogar más proclive es éste, a su vez, a ser violento con los otros durante su edad adulta, y por tanto, están predispuestos a ejercer la violencia porque ya lo han aprendido de acuerdo con la forma en que ha sido educado.

Se plantea que la violencia en el ámbito familiar sigue el ciclo siguiente:

“Fase de creación de tensiones”

- lleva consigo incidentes como bofetadas o excesos verbales. La víctima trata de controlar la situación y niega la existencia del abuso. La víctima puede llegar a sentirse culpable del comportamiento de su pareja y culparse a sí misma de causar el comportamiento violento.

En esta fase ambas partes tratan de mantener el equilibrio de la relación, la víctima trata de comportarse según el gusto y las exigencias de quien comete el abuso. La tensión, durante el desarrollo de esta etapa va en aumento hasta que el equilibrio se rompe.

“Fase de distensión”

- la tensión acumulada en la primera fase estalla y ocurre un incidente de violencia donde se producen lesiones. Generalmente la víctima no acude en busca de ayuda ni coopera con los esfuerzos que se producen para ayudarla, porque temen la venganza o por cierto sentimiento de lealtad hacia quien comete el abuso.

“Fase de disculpas, lamentaciones y arrepentimientos”

-esta fase se caracteriza porque el que comete el acto de violencia y abuso muestra arrepentimiento, amabilidad y un comportamiento aparentemente complaciente hacia la víctima. El que comete la violencia pide generalmente disculpas, hace regalos a la víctima y promete no volver a mostrarse violento. La víctima cree en las falsas promesas y le resulta penoso terminar con la relación cuando su pareja está portándose bien.

Esto se vuelve un proceso cíclico en el cuál la persona queda atrapada, la situación empeora, y entonces es demasiado tarde para irse.

Para reconocer y reducir la magnitud de la violencia es importante identificar los factores de riesgo que favorecen su aparición.

A nivel mundial y según estudios realizados se plantean los siguientes factores como contribuyentes a la aparición de hechos violentos:

- Uso cada vez mayor de sustancias alcohólicas y drogas.
- Fácil acceso y disponibilidad de armas e instrumentos de violencia.
- Desigualdades de género y preferencia de hijos varones.
- Valores culturales que estimulan la violencia y la masculinidad
- Desempleo, pobreza de hogar
- Programas de televisión y películas de carácter violento
- Situaciones de conflicto armado



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Revista de Medicina y Ciencias de la Salud, de periodicidad quincenal, dirigida a los profesionales de la Salud de habla hispana. ISSN 1886-8924