Electricidad y cancer
Autor: Dr. P. García Férriz | Publicado:  28/06/2010 | Otras Especialidades , Oncologia | |
Electricidad y cancer .4

El potencial de acción se genera por el flujo de iones a través de los canales activados por voltaje. Las variaciones en el potencial de acción observadas en distintas neuronas se explican mediante variaciones en el supuesto central de la teoría de Hogdkin-Huxley. Los mecanismos básicos de generación de la señal eléctrica son los mismos en todas las neuronas. La activación de los canales sensibles al voltaje puede verse influida por la concentraciones iónicas intracelulares.

La excitabilidad varía entre las distintas neuronas, y las propiedades de la excitabilidad varían también entre las distintas zonas de la neurona. A diferencia de otras señales eléctricas de la neurona, los potenciales de acción no se atenúan a medida que se alejan del lugar en donde se iniciaron. El potencial eléctrico que circula por un determinado conductor, es igual en todo su recorrido. Lo mismo pasa con la electricidad de una vía del circuito eléctrico de nuestro organismo, es decir, que la intensidad eléctrica es la misma en todos sus puntos.

Los canales activables por voltaje tienen propiedades moleculares características. Su apertura es un proceso de todo o nada. Un incremento neto en la conductancia iónica de la membrana del axón acompaña al potencial de acción (señal eléctrica). Este registro histórico, procedente de un experimento realizado en 1938 por K. S. Cole y H. J. Curtis, muestra la señal de un potencial de acción recogida por un osciloscopio, sobreimpuesta a un registro simultáneo de la conductancia de la membrana. Este experimento se efectuó sobre la actividad del axón gigante del calamar. En 1949, Cole diseñó un aparato conocido como fijador de voltaje. Aplicando la técnica de fijación de voltaje al axón gigante del calamar, Hogdkin y Andrew Huxley consiguieron a principios de los años 50, la primera descripción completa de los mecanismos iónicos subyacentes al potencial de acción. La función básica de la fijación del voltaje es interrumpir la interacción entre el potencial de membrana y la apertura y cierre de los canales activables por voltaje.

Con todo cuanto acabamos de exponer, es fácil sacar una simple conclusión: todos los procesos bioquímicos que se generan en nuestro organismo, actúan siempre a impulsos electromagnéticos, impulsos que disminuyen ostensiblemente en los seres desnutridos, en cuyas células aparecen también una clara disminución del número de mitocondrias. Por tanto, sin la suficiente electricidad y con escasez de mitocondrias, difícilmente puede producirse ningún tipo de cáncer.

Las interneuronas pueden hacerse inexcitables por no tener axones o tenerlos muy cortos, y también por un aumento de resistencia de membrana y del axoplasma. La resistencia será tanto mayor cuanto menor sea el número de canales iónicos (potencias). Si dichos canales tienen un diámetro reducido, se producirá también mayor resistencia. Dichas interneuronas, por sus características, sospechamos que pueden constituir un estado refractario a padecer de neoplasma por mostrarse inexcitables.

“La excitabilidad de las neuronas se debe a la acción de determinadas proteínas existentes en sus membranas”, factor este que debe también tenerse en consideración para valorar su influencia en la formación de procesos cancerosos. Las células nerviosas producen tres clases de proteínas con características distintas: proteínas citosólicas, nucleares y mitocondriales. Precisamente, las enzimas mitocondriales sirven para facilitar el movimiento de los iones. Por tanto, cuando disminuye el número de mitocondrias, el movimiento de los electrones se hace más lento, como así sucede en los organismos desnutridos.

Los mecanismos básicos de generación del potencial de acción son los mismos en todas las neuronas. El mecanismo de la excitabilidad parece ser universal: el sistema nervioso expresa una gran variedad de canales iónicos activables por voltaje.

Sólo se requiere de dos tipos de canales iónicos activables por voltaje para generar un potencial de acción (señal eléctrica). Las propiedades de excitabilidad varían también entre las distintas zonas de la neurona. Los canales activables por voltaje tienen propiedades moleculares características. La apertura de los canales activables por voltaje es un proceso, “todo o nada”. El potencial de acción se produce por el movimiento de iones a través de canales activables por voltaje que surcan la membrana. Las neuronas utilizan dos tipos de canales para la comunicación intracelular: los canales de reposo, que producen el potencial de reposo, y los canales activables por voltaje, que producen el potencial de acción (señal eléctrica).1 Una neurona realiza un promedio de 1000 conexiones sinápticas y recibe muchas más. Las células nerviosas son las que tienen la capacidad especial de comunicarse rápidamente la una con la otra, a gran distancia y con gran precisión.

En la comunicación de las neuronas en el sistema nervioso central (SNC) están implicadas muchas formas de activación directa de los canales iónicos en la membrana celular. En su libro “Ionic Channels of Excitable Membranes”, Bertil Hille resume la importancia del Ca2+ en la regulación de la función neuronal. La electricidad se utiliza para activar los canales iónicos y los canales se utilizan para hacer electricidad. Esto equivale a que se realiza el principio de equivalencia de la energía, es decir, que la energía química se transforma en energía eléctrica y la energía eléctrica en energía química. Sin los canales de Ca2+ nuestro sistema nervioso no funciona. De aquí la importancia que tiene el Ca2+ en los procesos cance-rosos. El calcio también regula el transporte que va dirigido de las pequeñas vesículas sinápticas a la zona activa de la membrana.

La excitación celular, que se inicia principalmente en las espinas dendríticas (son excitatorias), repercute en la actividad motora de las proteínas nucleares, citosólicas y mitocondriales de la membrana, afectando a las numerosas proteínas que envuelven a las moléculas del ARN y ADN. La molécula de ARN, que actúa como mensajero y controlador del ADN, es más vital en sus funciones que el ADN. El ARN fue la primera molécula que apareció. El ADN es considerado actualmente como un relacionador. Por lo tanto (así lo creemos), el ARN manda sobre la molécula de ADN, de la misma forma (valga la comparación) que el hipotálamo manda sobre la hipófisis. Si el hipotálamo cesa en sus habituales funciones, la hipófisis también deja de actuar.

Así pues, la molécula de ARN es comparable (así lo sospechamos) al hipotálamo: ambos ejercen una misma función; son controladores. Y en el ADN su funcionamiento se asemeja a la hipófisis: ambos ejercen la función de relacionador, coordinador y ordenador.

Al estar cubiertas de proteínas, y ser éstas ricas en electrones (cargas eléctricas negativas), las moléculas de ARN y ADN se hacen sensibles a la actividad eléctrica endógena. Si no hay electricidad no pueden actuar ninguna de las dos moléculas. Si hay mucha intensidad eléctrica, el ARN es “víctima” de una radiolisis alterando y modificando sus habituales y vitales funciones; y así, de este modo los dos alelos del ADN pueden romperse también y producirse el cáncer.

Electroquímica

Anteriormente hemos mencionado a la electroquímica como la ciencia que estudia las transformaciones químicas provocadas por la electricidad y viceversa, es decir, que las acciones químicas generan también electricidad. Sus efectos pueden ser bioquímicos, magnéticos y caloríficos.

La electricidad es un medio o elemento que puede producir directamente al cáncer sin ne¬cesidad de intervenir ningún producto cancerígeno, sea del tipo que sea, tanto de origen endógeno como exógeno. La electricidad por sí sola produce patologías bioquímicas que muchas veces conducen a la formación de neoplasia maligna y otras enfermedades. Este proceso nos hace pensar y acariciar la teoría electrobioquímica como la que refleja con mayor precisión y credibilidad el porqué y cómo se producen todos los tumores por una misma causa. Sin embargo, cualquier producto cancerígeno por muy potente que sea, no podrá producir ningún tipo de cáncer sin la presencia de nuestra electricidad. Si no hay electricidad no se pueden producir fenómenos bioquímicos que las células malignas necesitan para poder vivir y proliferar.

¿Qué electricidad y energía química pueden tener los organismos desnutridos? Prácticamente nula. Por ello, a nadie le podrá sorprender la rareza de aparición de tumores malignos en los países donde, por desgracia, abunda la miseria y el hambre. Al fluir por un conductor eléctrico, una corriente eléctrica produce siempre un campo magnético, fenómeno que difícilmente podría producirse en los organismos desnutridos. Un organismo sin energía química suficiente, no puede transformarla en energía eléctrica. Aquí no se cumple el principio de equivalencia de la energía. Si no hay suficiente electricidad en un cuerpo débilmente alimentado, difícilmente se producen transformaciones químicas; y como no hay energía química, ésta tampoco puede generar electricidad.



Revista Electrónica de PortalesMedicos.com. ISSN 1886-8924

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