Principales valores para el personal de Salud
Autor: Dra. Lizel Díaz del Mazo | Publicado:  27/10/2010 | Etica, Bioetica. Etica medica. Etica en Enfermeria | |
Principales valores para el personal de Salud .3

Patriotismo: (10)

Patriotismo es el valor que procura cultivar el respeto y amor que debemos a la Patria, mediante nuestro trabajo honesto y la contribución personal al bienestar común.

El ser patriota consiste en el orgullo de haber nacido en un país independientemente de sus recursos y de su tradición cultural y cuando se tiene la conciencia de que el desarrollo y construcción de un país se logra con el esfuerzo y trabajo personal, sumado al de todos los compatriotas, reconociendo que la Patria nos ha proporcionado las condiciones indispensables para lograr nuestro desarrollo intelectual, social, moral y económico.

Ser patriota es contribuir productivamente a cultivar los valores cívicos, respetar y amar a la Patria es un bien que garantiza la seguridad y estabilidad de vida que las personas necesitan para desarrollarse.

El patriotismo se manifiesta por los valores que transmitimos como ciudadanos conscientes: trabajo, conducta, modales, respeto a las normas y costumbres.

El verdadero patriota puede quejarse de su nación observando su errores y deficiencias, pero al mismo tiempo busca y propone los medios para poder solventarlos.

Para ser un buen patriota hay que seguir los preceptos sencillos pero sinceros

- Realizar el trabajo con dedicación y esmero, para ser productivos.
- Preocuparse por el cuidado del medio ambiente; pagar los impuestos, acudir a las urnas cuando sean elecciones para cargos públicos.
- No menospreciar todo aquello que el país le facilita: escuela, comunidad, servicios, costumbres.
- Participar en actividades de servicio comunitario para el desarrollo social.
- Visitar museos, asistir o participar en la promoción de actividades culturales que tengan como finalidad el dar a conocer los valores, costumbres y tradiciones nacionales.
- Procurar conocer la historia, para construir una nación, los hechos que han conformado la situación actual y descubrir la raíz de los males, comprenderlos y tomar decisiones para corregirlos y prevenir en la medida posible su repetición.
- Estar dispuesto a defender la Patria si es injuriada, vejada o ultrajada interna o externamente hasta conseguir su digna autodeterminación.

El honesto actuar como ciudadanos, significa haber nacido en un país y la responsabilidad que se desprende de este hecho.

La conciencia no puede despertarse cuando aparecen los desastres, las guerras y otros sucesos extraordinarios resaltando el patriotismo y la solidaridad y que todo pase al volver al ritmo de vida habitual. No es posible esperar la aparición de calamidades para darnos cuenta de nuestra capacidad de entrega y trabajo gustoso por nuestra tierra y conciudadanos.

En ocasiones las personas tienden a compararse con otras naciones “en las que se vive mejor”, y tal vez deberíamos comenzar por adquirir las cualidades que admiramos y elogiamos en los habitantes de otras latitudes y colaborar positivamente al enriquecimiento de la nuestra.

Debe cuidarse de no caer en el nacionalismo que propone un sentimiento de exclusividad y superioridad; no importa cuál sea la cualidad más destacada del país.

Cuando los valores cívicos están bien cimentados, nace la preocupación por ayudar a los demás, no sólo a nivel comunitario, sino como una extensión que traspasa las fronteras y se convierte fácilmente en solidaridad internacional máxima expresión de este valor.

Solidaridad: (11)

La Solidaridad es una característica de la sociabilidad que inclina al hombre a sentirse unido a sus semejantes y a la cooperación con ellos. Podemos manifestar esta unión y cooperación, cada vez que procuramos el bienestar de los demás prestando nuestros servicios en la creación de mejores condiciones de vida.

La solidaridad es la ayuda mutua que debe existir entre las personas, no porque se les conozca o sean nuestros amigos, simplemente porque todos tenemos el deber de ayudar al prójimo y el derecho a recibir la ayuda de nuestros semejantes.

Al comprender que en cada lugar de trabajo y de convivencia, las personas tienen algo interesante que aportar y que enseñarnos; y aprendemos a interesarnos por el bienestar de las personas estamos en condiciones de ayudarles y prestarles un mejor servicio.

Ser solidarios requiere pensar en los demás como si fuera otro yo, pues no vivimos aislados y nuestros conciudadanos esperan que alguien se preocupe por el bienestar y seguridad de todos, tal vez de alguien como nosotros, como líderes emprendedores.

Generalmente el bien común va planteando nuevas necesidades, consecuentemente la labor no termina, pero se crea un ciclo en el cual se va haciendo cada vez más efectiva la ayuda y participación de todos.

No debemos reducir la Solidaridad como una actitud que debemos asumir en emergencias y desastres. Todo esfuerzo nacional o foráneo que requiera de cooperación, de desprendimiento, de sacrificio y abnegación significa solidaridad y el ciudadano digno y altruista debe de estar dispuesto a brindarla.

Se manifiesta esta unión y cooperación, participando en iniciativas como puede ser haciendo colectas de recursos para los necesitados, educando en comunidades marginadas, colaborando en campañas de salud o en los momentos de alguna catástrofe.

Magnanimidad (12):

La magnanimidad es una disposición hacia dar más allá de lo que se considera normal, de entregarse hasta las últimas consecuencias, de emprender sin miedo, de avanzar pese a cualquier adversidad. El ánimo grande, la magnanimidad, es el valor que convierte a un simple ser humano en un hombre grande de espíritu.

No debemos confundir una grandeza de ánimo con una motivación extraordinaria e impulsiva para realizar algo, los valores se practican independientemente del buen humor y entusiasmo con que recibimos el día y de la simpatía que tengamos por las personas.
Un ánimo grande se caracteriza por la búsqueda de su perfección como ser humano y la entrega total de su persona para servir a los demás desinteresadamente.

Un ánimo grande aleja de sí toda envidia y resentimiento; supera el temor a ser criticado por hacer algo que considera bueno; tiene la capacidad de afrontar grandes retos con paciencia y perseverancia, y sobre todo, la alegría y los buenos modales son rasgos característicos de su personalidad.

Para el magnánimo no existen tareas de ínfima categoría o el temor a cuidar lo que podría denominarse “buena imagen”, actúa con la convicción de cumplir con un compromiso y un deber personal: ayuda a quien goza de menor simpatía en un grupo; saluda con cortesía, cede el paso, o sirve en la mesa al empleado y al amigo por igual; se presta para mover muebles o bultos.

El verdadero triunfo de la magnanimidad está en ver por el bienestar de los demás sin medirlos por el beneficio material que puedan retribuir.



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Revista de Medicina y Ciencias de la Salud, de periodicidad quincenal, dirigida a los profesionales de la Salud de habla hispana. ISSN 1886-8924