Ay, Santy, Santy:¿ no aprenderás nunca que este mal al que estamos esposados es para siempre jamás y lo que nos ha unido a él en la tierra no lo separa ni Dios en el cielo...?.

Y los años y la veteranía no son suficientes como para controlar ese miedo que nos amarra en cuanto disipamos las orejas de una extra agazapada en su trinchera inexorable, esas trincheras que zigzaguean formando meandros y "cagandros" en una guerra en la que no nos hubiera gustado estar presentes..., pero... aquí estamos y aquí estaremos, aguantando el pulso poderoso de sus impulsos, arrimando el ritmo de marcha junto a la mochila y ojo avizor con que nadie nos la "mangue".

La verdad, he estado ultimamente muy bien, casi me convencieron de que estaban de año sabático, pero ¡ay, infelice de mí...!, regresaron el domingo en tromba, en cascada, a lo bestia y recé ante el altar del Trankimazín el mismo tiempo en que se me disolvió su principio activo, repetí la acción y el efecto me relajó. Exactamente ocurrió... el domingo pasado, a las cuatro de la madrugada tenía como un nudo en la boca del estómago, taquicardia, extras, falta de saliva y miedo, mucho miedo. Pensamientos: "chaval, aquí te quedas..."; me levanto sin despertar a mi mujer, me tomo un tranki, me acuesto y me obligo a dormir. Domingo por la mañana: fatal, me siento con mucha ansiedad, falta de aliento, extras sin falta, e intento disimular tan desagradable sensación. Ese dia celebrábamos los cinco años de mis mellizos en compañía de sus compañeros de cole, padres y algunos familiares (el cumpleaños real fué el viernes 19 pero lo celebramos el 21...). La ansiedad y el terror dinamitaron mi ilusión y me tuve que quedar en casa mientras ellos se marcharon sin mí, y yo me quedé sin ellos... sólo, pensando:"vaya mierda, esto me hace fallar a mi familia en momentos puntuales y tan importantes como el de hoy...", y lloré, no me da ninguna vergüenza decirlo, lloré de rabia e impotencia. Ayer lunes ya estaba bien (con trankimazin...) y hoy martes idem: hacía tiempo que no sufría un ataque de ansiedad como el del domingo y me sentí "ninguneado", y por un momento creí que no tenia derecho a vivir, porque mi existencia limitaba la de los demás...

Pero sí, tenemos derecho y debemos hacerlo plantando cara a la adversidad que acude al baile de disfraces vestida y mimetizada en sorpresa... ¡a tomar por saco, debemos arrancarle el antifaz y mirarla a los ojos sin pestañear, que sepa que sabemos quien se esconde tras el disfraz...!.

A todos, a todas, o a todas y a todos (el orden de los factores no alteran el saludo...)que lo paseis muy bien, que disfruteis lo máximo posible, cuidado con la carretera y sin abusar ni pasarnos... ¡FELIZ "CAVIDAD"...!.

Besitos, mi generala...