Trastorno de somatizacion. Diagnostico y tratamiento en consulta de medicina familiar
Autor: Dr. Ramiro Eduardo Guzmán Guzmán | Publicado:  13/05/2008 | Psicologia , Psiquiatria , Medicina Familiar y Atencion Primaria | |
Trastorno de somatizacion. Diagnostico y tratamiento en consulta de medicina familiar.1

Articulo de revisión. Trastorno de somatización: diagnóstico y tratamiento en consulta de Medicina Familiar.

 

Dr. Ramiro Eduardo Guzmán Guzmán. Especialista en Medicina Familiar

 

Introducción

 

La consulta de pacientes con síntomas somáticos sin una explicación clínica definida es frecuente en  atención primaria. Muchos pacientes presentan estos síntomas incidentalmente pero otros lo padecen crónicamente y persisten mucho tiempo buscando atención médica.

 

En repetidas ocasiones los síntomas somáticos en estos pacientes representan la expresión de dificultades emocionales que resumen complejas interacciones psicológicas, vitales, familiares y sociales. Este escenario clínico ha sido denominado de varias formas: somatizaciones, cuadros funcionales, síntomas físicos sin explicación médica, etc.

 

La somatización (síntomas corporales sin causas orgánicas documentables) es frecuente en la práctica médica de atención primaria, presentando síntomas físicos múltiples que generan discapacidad en los pacientes y sobrecarga de los servicios de salud. El Manual Diagnóstico y Estadístico de la Asociación Psiquiátrica Americana (DSM-IV) ha definido somatización como "un patrón crónico de conducta de enfermedad, con un estilo de vida caracterizado por numerosas consultas médicas y dificultades sociales secundarias"

 

La condición normal del ser humano es experimentar síntomas somáticos. El 75% de los adultos sanos presentan algún tipo de malestar físico en el plazo de una semana. Éste puede deberse a circunstancias fisiológicas como la respiración o la circulación, a modificaciones en la dieta, a infecciones víricas subclínicas o a determinados factores ambientales (calor o frío extremo, contaminación). Son síntomas somáticos que no constituyen enfermedad. Pero algunos pacientes amplían sus sensaciones corporales y la preocupación sobre una posible enfermedad hace que el paciente se centre en variaciones «normales» de estas sensaciones pensando que son patológicas y aumentando su ansiedad. Por lo tanto muchos síntomas no explicables por causas fisiopatológicas pueden ser atribuidos a orígenes psicosociales.

 

La alta utilización de recursos expresada a través de la solicitud de estudios innecesarios e interconsultas a especialistas genera altos costos y riesgo de complicaciones iatrogénicas. La insistencia en buscar el origen de los síntomas y la imposibilidad de calzar con un molde diagnóstico, sumado a la falta de reconocimiento del origen psicosocial genera una sensación de inefectividad en el profesional de la salud, frustración e inclusive antipatía mientras los pacientes no alivian su sufrimiento ni mejoran su incapacidad.

 

Concepto y desarrollo histórico

 

Los fenómenos de somatización se conocen por la Medicina desde hace siglos, aunque su historia se ha solapado con la de la histeria. La primera referencia escrita de este trastorno la realizaron los egipcios en 1900 a C. a través del Papiro de Kahun. Los griegos crearon el término «histeria», cuyo origen es la palabra griega hysterum (útero). Consideraban que la histeria se producía por el desplazamiento del útero a través de los diferentes humores corporales, de forma que se experimentaban los síntomas en la zona del organismo donde recalaba el útero. En el Corpus Hipocraticus reconocieron también el trastorno de somatización. Durante la Edad Media, muchos pacientes histéricos acabaron en la hoguera, acusados de brujería. A finales del siglo  XVI, Le Pois rechaza el origen uterino de la histeria y Sydenham, en 1682, descubre la hipocondriasis como contrapartida masculina del mismo trastorno. El psiquiatra francés Paul Briquet (1859) describe de forma exhaustiva la clínica de la enfermedad y Freud formula, alrededor de 1895, los mecanismos de la histeria de conversión. A lo largo del siglo XX, a través de estudios clínicos, epidemiológicos y de seguimiento, se estableció la validez, fiabilidad, estabilidad temporal y consistencia interna del Síndrome de Briquet, demostrando su independencia de los trastornos ansiosos y depresivos. La categoría de los trastornos somatomorfos se creó en 1980, cuando se describió por primera vez en el DSM-III, abandonando el epónimo de Síndrome de Briquet y en la cuarta versión de este manual (DSM-IV) se pulieron los conceptos de este trastorno que conocemos en la actualidad.

 

Definición.

 

La somatización es un proceso por el cual las personas experimentan y expresan malestar emocional o estrés psicosocial utilizando síntomas físicos.

 

 

Epidemiologia.

 

Los trastornos somatomorfos son parte de los trastornos psiquiátricos más frecuentes en la práctica médica general, con una prevalencia del 16%. Se estima que la problemática de los síntomas somáticos sin explicación clínica representa el 15 al 25% de las consultas en atención primaria y que 30 a 70% de este tipo de consultas permanece sin explicación luego de una evaluación.

 

Los pacientes somatizadores sufren discapacidades y disminuyen su calidad vida en forma similar a quienes padecen enfermedades crónicas graves o trastornos del ánimo como ansiedad o depresión, con la desventaja que son más persistentes y refractarios al tratamiento médico.

 

Aspectos clínico epidemiológicos

 

La relación entre somatización y trauma psíquico ha sido señalada como relevante. Si bien el trauma psíquico es un tema de interés en salud mental, ha recibido nuevamente atención en la última década, después que estudios epidemiológicos han demostrado su prevalencia mayor de lo esperado, sea como trauma bélico, civil o familiar.

Algunos estudios han ligado síntomas específicos de trauma a patrones específicos de sintomatología somática. Por ejemplo, los sobrevivientes de abusos sexuales informan tasas elevadas de síntomas ginecoobstétricos o gastrointestinales inexplicables; otros casos de refugiados que han presenciado atrocidades bélicas presentan tasas altas de ceguera psicogénica.

 

Varios estudios han mostrado una asociación entre trauma y la presentación de síntomas somatomorfos. Estos hallazgos señalan que puede ser útil investigar sistemáticamente cómo diversos traumas pueden ligarse específicamente a somatización, TEPT (trastorno de estrés postraumático) y otros trastornos comórbidos. Leserman et al. han examinado en detalle la relación entre abuso físico y sexual relacionados con síntomas gastrointestinales inexplicados en mujeres de consulta ambulatoria; identificando como factores de riesgo heridas serias durante el abuso, victimización por múltiples perpetradores, violación y amenazas repetidas hacia la propia vida.

 

Asimismo, la somatización se ha asociado a un número de diagnósticos psiquiátricos; en los cuales se ha relacionado la comorbilidad de trastornos psiquiátricos con somatización, ya sea basados en estudios con población psiquiátrica o de atención primaria de salud, pudiendo encontrar mayor riesgo relativo de somatización que la población general en trastorno de pánico, depresión mayor, esquizofrenia, trastorno obsesivo compulsivo y episodio maníaco. Por otro lado, existen razones sociales y culturales para magnificar los síntomas.

Las clases sociales altas tienden a amplificar los síntomas, mientras que la somatización es más frecuente en personas con nivel socio-económico o educacional bajos y domicilio rural.


Etiología

 

Factores genéticos

 

Parece ser que existe cierta predisposición en los familiares de primer grado de sexo masculino de los pacientes al abuso del alcohol y trastornos de la personalidad. En los familiares de primer grado de sexo femenino predominan los diagnósticos de somatización.



Categorías
Buscar publicaciones:



 Búsqueda Avanzada



Siga diariamente todas las novedades de PortalesMedicos.com en


  Revista Electrónica de PortalesMedicos.com

Revista de Medicina y Ciencias de la Salud, de periodicidad quincenal, dirigida a los profesionales de la Salud de habla hispana. ISSN 1886-8924