Irrespeto a los cadaveres. Reflexiones de un anatomopatologo
Autor: Dr. Napoleón Tocci Dell Oglio | Publicado:  11/06/2009 | Medicina Forense y Legal , Etica, Bioetica. Etica medica. Etica en Enfermeria | |
Irrespeto a los cadaveres. Reflexiones de un anatomopatologo.1


Irrespeto a los cadáveres. Reflexiones de un anatomopatólogo.

 

Vienen a mi memoria mis primeros pasos por la facultad de Medicina, de la Universidad de Carabobo, cuando apenas era un estudiante del primer semestre de la carrera, nunca olvidare aquel episodio vivido en el salón, donde nos impartían clases de Anatomìa Humana, recuerdo claramente como algunos compañeros de estudio le colocaban tickets de entrada al cine en la mano de algunos cuerpos sin vida, los cuales estaban ubicados al fondo del salón usado como prácticas de disección anatómica. Aquello causaba risas y burlas y muchos compañeros se colocaban cerca del cuerpo y se fotografiaban. Ello me marcó fuertemente y  hoy luego de tantos años comienzo a recapitular mi existencia en el campo médico y comienzo a cuestionar algunas experiencias vividas y compartidas.   

 

Durante mi ejercicio profesional como Médico Patólogo, he observado algunas circunstancias que me han hecho pensar y analizar situaciones vividas a diario y que hoy con la madurez de los años y la experiencia me atrevo a plasmar en este trabajo de investigación. He observado como cuando una persona fallece su cuerpo es tratado de las más diversas formas o manera, cuestión que me ha llamado poderosamente la atención y me estimuló a  plantearme algunas interrogantes ¿Pero pierde valor el cuerpo humano cuando acontece la muerte? ¿Por qué nos referimos al cadáver y no al cuerpo sin vida de alguien? ¿Por qué consideramos al cuerpo un despojo luego de la muerte si él es considerado el templo del Espíritu Santo y nos acompaño por toda nuestra travesía por la vida? ¿Es el cuerpo sin vida de una persona huella de vida ausente, y nada más?

      

Haciendo un análisis retrospectivo de mis vivencias, he presenciado acciones diversas a la hora de referirnos al cuerpo sin vida de alguien entre ellas destaca la permanencia de cuerpos sin vida por horas exhibidos a la vista de todos, en los sitios del suceso. Ello responde a múltiples factores entre los que destacan la no pronta llegada del personal policial de guardia o del personal de tránsito Por otro lado muchas veces no hay como transportar a los cadáveres a las morgues del país y los traslados se realizan en vehículos no aptos para tal fin. Esta exposición de fallecidos trae la asistencia de públicos quienes se aglomeran en las escena del suceso, pudiendo contaminar o alterar la escena por un lado y por otro lado dificultan las funciones del personal policial a cargo del suceso. Algunas personas van  para averiguar, otros por ese placer morbo de ver muertos y algunos lo hacen sin saber el porqué. A veces estas escenas son presenciadas por niños o menores de edad pudiendo causar algún tipo de trauma o mal recuerdo.

 

Esta situación también propicia la toma de videos o fotos, utilizados bien sea por representantes de medios de comunicación escrita o visual, o por algunas personas que simplemente toman la foto o el video para luego publicarlas en páginas de internet en algún blog o para mostrarlas a sus amistades. La publicación en medios impresos de cuerpos sin vida en primera página sin duda tiene un fin comercializador, un fin amarillista para atraer al público y vender más ejemplares, sobre todo cuando la persona fallecida es un personaje o un ente público de interés para la colectividad en general.  Representando ello un abuso y falta de respeto a la dignidad y corporeidad humana. Hay que ponerse en el lugar de los familiares, ¿Cómo se sentiría uno, si una foto de un ser muy querido, es publicado en internet, mostrando escenas de violencia, o el cuerpo lleno de sangre? ¿Qué acciones legales intentarías hacer?.

 

En varios países del mundo se exhiben cuerpos sin vida en sitios públicos auspiciados por una empresa privada. La exhibición es llamada Bodies…La Exhibition.  El material que se exhibe está basada en la experiencia realizada en el año 1995  por el científico alemán Gunter Von Hagens. (Tras eliminar toda el agua del cadáver, los anatomistas la reemplazan por acetona para inyectar después una mezcla de silicona líquida de caucho. El resultado final es un espécimen "seco, inodoro y conservado de forma permanente que no contiene productos químicos tóxicos y que retiene el aspecto original, pero como si fuera de goma”). El equipo científico chino, en colaboración con la empresa Premier Exhibitions, responsable de las exposiciones, prepara cada uno de los cadáveres con productos químicos que detienen temporalmente su degradación. Los cadáveres pertenecen a personas que no fueron identificadas ni reclamadas antes de ser entregados a una escuela de medicina de China, agregaron portavoces de la empresa Premier Exhibitions, con sede en Atlanta (Georgia).

 

La controversial exposición a cargo del médico Roy Glover, se divide en nueve galerías. En cada una de ellas se resalta un determinado sistema del organismo del hombre, a través de los cadáveres preservados por un método que consiste en reemplazar los fluidos y algunos tejidos con silicona, lo que les da la apariencia plástica. La primera polémica que desata la muestra en todos los lugares donde se realiza es que se utilizan cadáveres en vez de simples modelos plásticos, cosa que irrita a los más puristas. El segundo punto de conflicto se instaura cuando se le otorga la condición de obra de arte a estos seres (que alguna vez fueron sujetos). José Jiménez, en el primer capítulo de su libro Teoría del Arte expresa que en primera instancia la técnica desarrollada no es arte, sino algo propio de los estudios anatómicos, “pero lo que nos perturba es su presentación fuera del marco de privacidad”. Jiménez sostiene que “no todo vale” en el arte, y la forma de determinar si aquel método es de hecho arte es a través de “la prueba del tiempo”. Esto quiere decir que “nuestro juicio debe formarse desde una actitud abierta, independiente de prejuicios y consciente de que la última palabra sobre el valor de la obra no se formula de modo inmediato, sino mucho después”.

 

Esta exposición ha generado polémica sobre el cuerpo humano, por incluir la muestra de unos veinte cadáveres convenientemente conservados y de más de 200 órganos anatómicos sin vida. Se trata de la muestra Bodies: The Exhibition. Este material ha recogido juicios enfrentados o contradictorios en casi todos los países que tuvieron oportunidad de apreciarlo. Quienes defienden el valor cultural de la muestra destacan que uno de sus méritos es proporcionar al público una valiosa lección de anatomía humana. Los fines educativos de esta clase de propuesta-aseguran-están a la vista, pues el visitante puede apreciar, entre otras cosas, los daños que determinados excesos de la vida moderna, como el alcoholismo, el tabaquismo o la droga, ocasionan en el organismo humano.

 

Otra situación que me alarma de sobremanera y he vivido en mi práctica diaria como Patólogo es ver como en algunas morgues del país a las personas fallecidas se les escribe con marcador negro o otra tinta, en alguna parte de su humanidad, un número grande, afincado, como para etiquetar ese cuerpo, como para cosificar ese ser que fue un día y que ya parece no importar. Lo grotesco de esta acción me ha hecho ver más allá de un simple cuerpo degradado a algo a una cosa a una estadística más, pues me pregunto ¿Será que  esas personas que rayan a los difuntos con letras o números lo disfrutan?, ¿A lo mejor no lo piensan y mecánicamente etiquetan a ese cuerpo para poderlo identificar a través de un método que irrespeta la corporeidad humana?.

 

Sin duda alguna que existen situaciones en las cuales los trabajadores de las morgues necesitan individualizar a los cuerpos sin vida sobre todo cuando son varios y aun no han sido identificados, por eso ante la premura y lo rápido utilizan este método del rayado corporal. Cosa que critico de sobremanera por lo antiestético y por la impresión que causa ver un cuerpo rayado con números, siglas, letras o apodos. Por otro lado en vez de hacer un discreto número o una marca determinada lo hacen grotescamente y ello empeora el panorama visual ya que resalta mucho a la primera inspección ocular al cuerpo sin vida. 

 

Por otro lado he observado el robo o sustracción de las ropas o prendas del difunto. Esto sucede en varios sitios en un primer momento puede ocurrir en el sitio del suceso, otro momento sucede cuando son examinados por el personal policial o de tránsito y un tercer momento ocurre en las morgues. Particularmente viví esta situación en las inmediaciones de la morgue del Hospital Dr. Adolfo Prince Lara de Puerto Cabello, donde había recibido en varias oportunidades denuncias de los familiares de los fallecidos sobre la pérdida de cadenas, anillos, prendas o ropas y calzados. Y pude constatar que existían personas que laboraban en la morgue que ya venían con antecedentes haciendo esto. En varias ocasiones encontré zapatos llenos de sangre escondidos detrás de la puerta del baño, cosa que me sorprendió de sobremanera. ¿Cómo puede alguien usar una prenda de un fallecido, sabiendo la connotación emocional y el valor que eso representa para su familiar más cercano? ¿Dónde está el respeto al fallecido y a sus pertenencias?



Revista Electrónica de PortalesMedicos.com. ISSN 1886-8924

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Revista de periodicidad quincenal dirigida a los profesionales de la Salud de habla hispana interesados en mantener sus conocimientos científicos al día y cultivar una formación continuada en las diversas especialidades en que se divide el Conocimiento Médico actual.

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