Integracion regional, cooperacion internacional y politicas de salud en Venezuela (1999-2009)
Autor: Gustavo Alcántara Moreno | Publicado:  14/01/2011 | Medicina Preventiva y Salud Publica , Gestion Sanitaria | |
Integracion regional, cooperacion internacional y politicas de salud en Venezuela (1999-2009) .2

Por otra parte, hablar de la integración de redes de servicios de salud, esto es, la Misión Barrio Adentro (MBA) con el sistema convencional y otros prestadores, implica referirse al Convenio Integral de Cooperación entre la República de Cuba y la República Bolivariana de Venezuela (2000).

Esta sería una cooperación de tipo bilateral, en la que una parte de este convenio lo constituye un acuerdo energético, donde se estipula, entre otros aspectos, que Venezuela venderá a Cuba hasta 53.000 barriles de petróleo al año bajo un régimen preferencial de precios. Por su parte, Cuba se compromete a ofrecer, en forma gratuita, es decir, sin ningún tipo de cobro a los usuarios, los servicios médicos de especialistas y técnicos en salud que serían trasladados a las zonas más desatendidas Venezuela.

Se puede afirmar entonces que el gobierno venezolano asumió con la Misión Barrio Adentro (MBA) (2003), la estrategia “Salud para Todos en el año 2000”, fijada en Alma Atá, con la formulación de la Atención Primaria en Salud (APS), como política concreta (Alcántara Moreno, s. f.). Si bien esta doctrina fue fijada en 1978 y asimilada, al menos desde el punto de vista formal, por el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social venezolano en la década de 1980, con la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) y la puesta en marcha de la Misión Barrio Adentro (MBA), se dio un renovado relanzamiento de la Atención Primaria en Salud (APS).

Tal y como lo afirma Mirta Roses (2006), Directora de la OPS, Misión Barrio Adentro (MBA) “es en esencia Atención Primaria en Salud… es una estrategia de estructuración y transformación de todo el sistema de salud, es la Atención Primaria en Salud (APS) como lo entiende gente como Halfdan Mahler y David Tejada, grandes responsables de la Conferencia de Alma Ata. Barrio Adentro se inicia exactamente al cumplirse los 25 años de esa reunión trascendental”. Queda entonces la tarea de establecer, desde el punto de vista institucional, los nexos entre la Atención Primaria en Salud (APS), como política de salud, y la aplicación de MBA en Venezuela.

Se tiene así que, posteriormente, de la Misión Barrio Adentro (MBA) I, dirigida a la Atención Primaria en Salud (APS), se pasó a las fases de Misión Barrio Adentro (MBA) II, III IV, para contar con servicios en diagnóstico, especialidades médicas, emergencias, cirugía y hospitalización. Esta situación tiene un claro trasfondo político, pues la Misión Barrio Adentro (MBA), conjuntamente con las demás misiones del gobierno, creó un paralelismo administrativo concretado en una estructura de atención “separada de los sistema públicos existentes, que llegó a visualizarse como un sistema integrado en sí mismo para atender el conjunto de las necesidades de los sectores excluidas y consolidar en su interior los valores y símbolos de la revolución” (D’Elia y Cabezas, 2008, p. 6). Dicho paralelismo, lejos de integrar las redes de servicios de salud, profundiza su otrora fragmentación.

Entre los puntos débiles de MBA destaca que, durante los años 2003 y 2004 el financiamiento del programa era manejado fuera del ministerio de Salud y por diferentes órganos. Así, “la característica extra-institucional del programa, entendiendo por ello que éste responde a una estructura de mandos, recursos y procesos distinta y separada de los organismos nacionales, restringe enormemente las posibilidades de obtener información” (D’Elia, 2006, p. 40).

Además, en general la información no es reportada ni sistematizada regularmente por los organismos rectores. Los órganos gubernamentales locales no manejan estos datos, solamente el ministerio de Salud cuando la coordinación cubana los suministra y/o coordinadores competentes de salud en el gobierno nacional (ibid.).

Adicionalmente, el presidente de la República reconoció que MBA estaba en crisis, al declarar a mediados de 2009 que contabilizaron "dos mil módulos de Barrio Adentro abandonados", por lo cual apuntó que "En lo social tenemos una emergencia: la salud. Declarémonos en emergencia todos" (Theis, 2009). Se planteó asi el “relanzamiento” de MBA.

De manera que, en un primer instante el Convenio con Cuba significó una acción enmarcada en la cooperación internacional en materia de salud, lo cual obviamente se relaciona con la globalización. Sin embargo, la politización de la MBA, y sus debilidades institucionales, le restan méritos a dicha política.

2.2. Cooperación financiera.

La cooperación internacional tiene que ver, entre otros aspectos, con la asistencia financiera. Entre los acuerdos de la comunidad internacional destaca el destinar 5.700 millones de dólares para servicios básicos de salud reproductiva en los países en vías de desarrollo para el año 2000, que deberían ser 6.100 millones en 2005 (Naciones Unidas, 1994, citado por Mazarraza-Alvear y Montero-Corominas, 2004).

En las Américas, la OPS tiene asignación presupuestaria del 7% para ser distribuida entre las cinco subregiones, esto es, CAN, CARICOM, MERCOSUR, el Sistema de Integración Centroamericana SICA, y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Así, la introducción de la subregión como un nuevo nivel programático, presupuestario y administrativo, reconoce los procesos de integración subregional en que participan los Estados Miembros, responde a la necesidad de apoyar el logro de metas de salud a ese nivel (OPS, 2006b).

Por su parte, el Banco Mundial (2005) aportó en proyectos para Venezuela la cantidad de US$30 millones en proyectos para el sector salud, los cuales respaldan en parte actividades relativas al VIH/SIDA, en concordancia con el Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM) Nº 7.

Éste sería un componente de la cooperación internacional con el que se debe guardar la precaución de no caer en un asistencialismo simplista que tenga que ver únicamente con la caridad internacional. La asistencia financiera tiene que estar presente en la planificación, haciendo énfasis en medidas de promoción de la salud sobre todo en aras de reforzar la atención primaria en salud y las intervenciones preventivas y sociales. La misma puede provenir de ONG o de organizaciones internacionales, como la OMS, la OPS, UNICEF, la Cruz Roja Internacional y el Banco Mundial, entre otros.

Hay que acotar que los recursos financieros para la salud están principalmente en cada uno de los países. La responsabilidad del éxito o el fracaso continúa estando en los gobiernos y en sus sociedades civiles. “Sólo una pequeña parte de los recursos para la salud (en torno al 1 por 100) de los países de renta baja y media se origina en el sistema internacional, esto es, bancos de desarrollo, agencias de desarrollo bilaterales, organizaciones no gubernamentales internacionales, fundaciones y OMS” (Prats, 2000).

En tal sentido, el proceso salud-enfermedad conforma una temática particular en torno a la cual se llevan a cabo las relaciones internacionales. La noción de cooperación internacional en salud se diferencia del concepto tradicional de asistencia en salud. Este enfoque tradicional no tomaba en cuenta la diversidad cultural de las comunidades en vías de desarrollo en las cuales se aplicaban determinadas medidas o intervenciones en salud, provenientes de sociedades desarrolladas.

Como señala Aréchiga, “no basta con que los más dotados trasfieran recursos a los menos provistos. Juntos habrán de construir un futuro común. El desarrollo de las capacidades locales para contribuir al progreso general es imperativo en el nuevo esquema de convivencia internacional” (1997, p. 186). Son insuficientes las buenas intenciones de asistencia, por lo que resulta necesario considerar a cada país y región como poseedor de rasgos culturales específicos. De allí que la cooperación internacional en salud tome en consideración que los países se relacionan en un clima de respeto por las diferencias y reciprocidad conjunta.

3. La agenda pública global y la formulación de políticas de salud.

En tal sentido, la cooperación internacional con respecto al área de la salud debe ser prioritaria en la conformación de una agenda pública global. El fortalecimiento institucional a nivel global en materia de salud es necesario para elaborar y aplicar estrategias ante problemas globales de salud pública como la malaria, la tuberculosis, los accidentes de tránsito y el tabaquismo, la mortalidad materno-infantil, entre otros, y sobre todo para alcanzar el final de la primera década del siglo XXI con una humanidad que no sufra ya la carga injustificada de muertes prematuras o discapacidades excesivas. Se trata de acometer una serie de vicisitudes que desbordan las fronteras interestatales, cada vez más endebles e incapaces de contener el flujo de bienes, servicios, ideas, personas y enfermedades.

Fue así como surgió la Agenda Mundial de Salud, como producto de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), relacionados específicamente con el mejoramiento de la salud infantil y materna, además de la lucha contra el VIH-SIDA, la malaria y otras enfermedades infectocontagiosas.

En tal sentido, la política de salud para la prevención y control de la mortalidad infantil comprende el Programa Nacional de Salud del Niño, Niña y Adolescente, el cual se plantea superar el déficit de atención y combatiendo inequidades por grupo social, género y etnias a través de respuestas regulares, equitativas, oportunas y coordinadas entre los diferentes entes del Ministerio del Poder Popular para la Salud.

En lo que respecta a los datos, la tasa de mortalidad infantil, entre 1990 y 2015 bajó 25,8% a 13,9%, más de las dos terceras partes que se acordó en el marco de la ONU, lo cual es satisfactorio y demuestra la eficacia de las políticas aplicadas (República Bolivariana de Venezuela, 2010).

Con respecto al control y prevención de la mortalidad materna los principales planes y programas son:



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Revista de Medicina y Ciencias de la Salud, de periodicidad quincenal, dirigida a los profesionales de la Salud de habla hispana. ISSN 1886-8924