Excreción urinaria de yodo (yoduria) en escolares de la region andina de Venezuela durante el periodo 2003 2005
Autor: Dr. Luis Caballero | Publicado:  17/10/2007 | Endocrinologia y Nutricion , Medicina Familiar y Atencion Primaria , Pediatria y Neonatologia , Medicina Preventiva y Salud Publica , Nefrologia | |
Excreción urinaria de yodo (yoduria) en escolares de la region andina de Venezuela.2

Tabla 4. Monitoreo de yodurias en escolares. Estado Táchira 2003

 

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Fuente: CORPOSALUD TÁCHIRA

 

 

Gráfico 4. Mediana de yoduria en escolares de cinco municipios. Región andina. Venezuela. Años 2003-2004-2005

 

yodo_iodo_yoduria_urinaria_8 

 

Fuente: INN-PRONAMIN

 

Tabla 5. Monitoreo de yodurias en escolares. Estado Trujillo 2003

 

yodo_iodo_yoduria_urinaria_9 

 

Fuente: INN-PRONAMIN

 

Tabla 6. Monitoreo de yodurias en escolares. Estado Táchira 2005

 

yodo_iodo_yoduria_urinaria_10

 

Fuente: INN-PRONAMIN

 

Tabla 7. Monitoreo de yodurias en escolares. Estado Mérida 2005

 

yodo_iodo_yoduria_urinaria_11 

 

Fuente: INN-PRONAMIN

 

Tabla 8. Monitoreo de yodurias en escolares. Estado Trujillo 2005

 

yodo_iodo_yoduria_urinaria_12 

 

Fuente: INN-PRONAMIN

 

 

DISCUSIÓN:

 

En el estudio de prevalencia realizado entre los años 1993-1995, un 32% de las 153 localidades evaluadas resultaron con una mediana de yoduria menor de 100 ugI/L (8). Esta situación se revirtió, no hallándose en los siguientes monitoreos ninguna de estas comunidades con deficiencia de yodo. Sin embargo durante el monitoreo efectuado durante el año 2003, se encontraron cuatro comunidades en el estado Táchira y una en el estado Mérida con deficiencia leve de yodo (valores en la mediana entre 50 y 99 ugI/L). Estas comunidades deficientes fueron monitoreadas al año siguiente, no encontrándose deficiencia alguna de este micronutriente.

 

La mediana de yoduria ha mostrado una tendencia al aumento, desde 133 ugI/L en el periodo 1993-1995, hasta alcanzar su máximo el año 2001 con 321 ugI/L. La mediana actual es de 185 ugI/L, según los resultados del monitoreo del 2005 (9).

 

Durante el periodo 1993-1995, se halló un 16,5% de muestras con valores menores de 50 ugI/L, porcentaje que desciende continuamente hasta el año 2001, cuando solo un 0,42% de las muestras ostentan valores menores de 50 ugI/L, porcentaje que asciende hasta 7% en el año 2003.

 

Con gran atención vemos la tendencia al aumento en el porcentaje de muestras mayores de 300 ugI/L (lo que se traduce como “Ingesta Excesiva de Yodo”). Es así como este porcentaje asciende desde cero en el periodo 1993-1995, hasta un máximo de 46% durante el año 2001, siendo 29,96% la ingesta excesiva de yodo durante el monitoreo del año 2005.

 

El año 2003 marcó un retroceso en cuanto al proceso de yodación de la sal, lo que impactó negativamente en algunas comunidades de la región andina venezolana. Esta coyuntura obedeció a la grave crisis política y económica del país, producto del paro petrolero, que afectó el acceso a las divisas y a los aditivos importados para poder cumplir con el proceso de fortificación de la sal en las industrias.

 

Cabe destacar que para el año 2001, un 90% de los hogares de la región andina consumían sal adecuadamente yodada (> 15 ppm de yodo), y para el año 2003 desciende al 55%, y en el 2004 el porcentaje se reduce aun más: 42%. El consumo de sal adecuadamente yodada en la región andina asciende a 73%, con base en el monitoreo realizado el año 2005 (9).

 

Estos estudios orientan a visualizar la situación de las deficiencias de yodo en la población, mediante una óptica más amplia, y en donde no parece existir en las comunidades evaluadas, una relación directa entre la excreción urinaria de yodo y el consumo de sal de mesa adecuadamente yodada ( >  15 ppm de yodo). Tal es la situación de las 5 comunidades yodo-deficientes en el monitoreo del 2003, que aumentaron ostensiblemente sus medianas de yodurias en el monitoreo del año 2004, con 34,5 % de las muestras por encima de 300 ugI/L (ingesta excesiva de yodo) a pesar del bajo porcentaje de consumo de sal adecuadamente yodada reportado por el monitoreo de sales en hogares realizado durante el año 2004.

 

El aumento en el consumo de alimentos procesados industrialmente con el agregado de yodo, y fuentes naturales como agua con alto contenido de yodo, el uso de pescado para la alimentación del ganado que elevó el contenido de yodo en la carne y la leche, han sido reportados por varios investigadores como causas del incremento de yodo en la ingesta (10, 11, 12). 

 

Se considera obligante mantener una vigilancia y control permanente de la situación nutricional del yodo, a fin de reducir y eliminar virtualmente la deficiencia, así como minimizar el efecto deletéreo que podría producir el exceso de este halógeno en la aparición de tirotoxicosis y enfermedades tiroideas autoinmunes.

 

CONCLUSIONES:

 

Con base en la yoduria, principal indicador bioquímico del estado nutricional del yodo en la población, se concluye que actualmente no existe deficiencia de yodo en escolares de las comunidades andinas venezolanas evaluadas en el último monitoreo realizado en el país durante el año 2005.

 

Todas las 30 comunidades evaluadas durante el monitoreo del año 2005, resultaron suficientes en yodo.

 

En las 5 comunidades identificadas como deficientes en yodo, según el monitoreo del año 2003, se corrigió la situación con base en los resultados obtenidos durante un   monitoreo especial realizado en ellas el año 2004.

 

El porcentaje de muestras con valores de yodurias por debajo de 50 ugI/L es bajo, siendo menor del 20% en el periodo 2003-2005.

 

Un 31% de los 2.553 niños evaluados durante el periodo 2003-2005, presentaron valores de yodurias mayores de 300 ugI/L, lo que se considera una ingesta excesiva de yodo.

 

 

Referencias bibliográficas:

 

  1. ICCIDD-UNICEF-OMS. 1992. Guía Práctica para la Corrección de la Deficiencia de Yodo.
  2. Hetzel BS. Progress in the prevention and control of iodine deficiency disorders. Lancet. 1987; 1:266.
  3. WHO, UNICEF, ICCIDD. 1994. WHO/NUT/94.6 Indicator for assessing    Iodine Deficiency and their control trough salt iodization.
  4. INN-UNICEF. 1996. Los Desórdenes por Deficiencia de Yodo (DDY) ¿Cómo prevenirlos? Programa Nacional para el Control y Eliminación de los DDY-Venezuela.
  5. ICCIDD. The IDD Program in Venezuela.  IDD Newsletter. 1999; Vol. 15 No. 4.
  6. ICCIDD. Indicators for assessing IDD status. IDD Newsletter. 1999; Vol.15 No. 3.
  7. WHO. Bull   World Health Organ. Aug. 2002; Vol. 80 No. 8. Determining median urinary iodine concentration that indicates adequate iodine intake at population level.
  8. INN-PRONACEDY-UNICEF-OPS. 1996. Los Desórdenes por Deficiencia de Yodo (DDY) en la Región Andina. Caracas, Venezuela.
  9. Pretell E. Annual Report of Activities 2006. ICCIDD American Region. Manila, Filipinas. February, 2007.
  10. Muzzo S, Leiva L. Nutrición de yodo en escolares de una zona con alta ingesta de yodo (Calama) comparada con zona de ingesta normal (Punta Arenas). Rev Chil Nutr. Abril 2005; Vol. 32 No. 1.
  11. Wong Gwk, Lam Cwk. Childhood goiter and urinary iodine excretion in Hong Kong. Eur J Pediatr. 1998; 157:8-12.
  12. Lauberg P, Pederson Km. High incidence of multinodular toxic goitre in elderly population in low iodine intake area vs. high incidence of Grave´s disease in the young in high iodine intake area: comparative surveys of thyrotoxicosis epidemiology in East-Jutland Denmark and Iceland. Intern Med. 1991; 229:415-420.

Otras partes de este trabajo
Este trabajo consta de distintas partes. A continuación se listan todas:
  1. Excreción urinaria de yodo (yoduria) en escolares de la region andina de Venezuela durante el periodo 2003 2005
  2. Yoduria. Excrecion urinaria de yodo en escolares de comunidades indigenas de la cuenca del rio Orinoco en Venezuela


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