Contenido de yodo en agua y desordenes por deficiencia de yodo
Autor: Dr. Luis Caballero | Publicado:  17/02/2011 | Endocrinologia y Nutricion , Articulos | |
Contenido de yodo en agua y desordenes por deficiencia de yodo .1

Contenido de yodo en agua y desórdenes por deficiencia de yodo

Iodine content in water and iodine deficiency disorders

Dr. Luis A. Caballero. Instituto Nacional de Nutrición, División de Salud Pública

RESUMEN:

El yodo es un importante micronutriente necesario para la nutrición humana. Su deficiencia conduce a un amplio espectro de problemas colectivamente llamados desórdenes por deficiencia de yodo (DDY). Las mayores manifestaciones son el retardo mental, cretinismo, sordomudez, abortos y bocio. Esta carencia también afecta el desarrollo socioeconómico de los países. La industrialización y el desarrollo económico mejoran el yodo en la dieta, permitiendo el consumo de alimentos producidos en ambientes diferentes al local.

La concentración de yodo en el agua refleja su distribución ambiental, y es además un importante índice de la ingesta natural en el hombre y un índice indirecto de contaminación en el entorno. Aunque el contenido de yodo en las aguas nos puede dar una orientación general sobre la situación del yodo en un lugar, el bocio endémico todavía puede prevalecer en áreas con alta cantidad de yodo en el agua.

Palabras clave: Yodo, ingesta de yodo, agua de bebida, desórdenes por deficiencia de yodo (DDY)

ABSTRACT:

Iodine is an important micronutrient required for human nutrition. Iodine deficiency in the human body leads to a spectrum of disorders which are collectively referred to as iodine deficiency disorders (IDD). Its major manifestations are mental retardation, cretinism, deaf mutism, stillbirth and goitre. Iodine deficiency also affects the socio-economic development of a country. Industrialization and development add adventitious iodine to the diet as well as the opportunity to eat foods from outside the local environment. Iodine concentration in water reflects the environmental iodine distribution, and is also an important index of human’s natural iodine intake and an indirect index of environmental pollution. Although the iodine content of waters can give a general indication of the iodine status of the local environment, endemic goitre can still be prevalent in areas with relatively high iodine in waters.

Key words: Iodine, iodine intake, drinking water, iodine deficiency disorders (IDD)


INTRODUCCIÓN

El yodo es un elemento traza indispensable para la síntesis de hormonas tiroideas. A nivel global, alrededor de un tercio de la población habita en áreas deficientes y con el riesgo a la salud que acarrea la carencia de este micronutriente, un amplio espectro de efectos conocidos como desórdenes por deficiencia de yodo (DDY), que incluyen el bocio, retardo mental, cretinismo, abortos, con el consecuente retraso socioeconómico de las comunidades.

El agua de bebida contiene una pequeña y variable cantidad de yodo, la cual depende entre otros factores, de la localización, procesos empleados en su tratamiento y grado de contaminación.

A nivel de los mares, la concentración es mayor en la superficie de los mismos y cuando más alta es la temperatura. En la superficie de aguas ecuatoriales, donde la productividad biológica es también alta, se alcanzan concentraciones de 0,13 μg/L, en comparación con aguas más frías, con temperaturas menores de 20 o C donde el contenido promedio reportado es de 0,03 μg/L [Tsunogai y Henmi, 1971].

El contenido de yodo en alimentos es susceptible a variaciones regionales, estacionales y sistemas de explotación [Caballero, 2008; Larsen y col., 1999] y el contenido mineral puede aumentar o perderse atendiendo al procesamiento, almacenamiento y cocción.

Un intento de distribución del aporte diario de yodo en un país desarrollado, ha sido expuesto, tomando en cuenta una dieta típica, y asumiendo un consumo diario de 1,5-2 litros de agua, con un contenido en yodo de 5-10 μg/L; y la inspiración diaria de 20 m3 de aire, con un contenido en yodo de 10-20 ng/m3. La dieta en el Reino Unido aportaría 156 μg, de los cuales 66 serían aportados por productos lácteos, 26 por cereales, 12 por pescado y 11 por cárnicos; el agua de bebida aportaría 12 μg y el aire 0,3 μg. En países no desarrollados, el agua de bebida contribuiría con un mayor porcentaje, probablemente mayor a 20% [Johnson, 2003].

En áreas endémicas, una aconsejable línea de investigación, es la determinación de la concentración de yodo en el agua. Diversas metodologías se han empleado para conocer las concentraciones de yodo en muestras biológicas y ambientales, tales como la espectrometría de masa, cromatografía líquida, análisis por activación de neutrones, espectrometría fluorescente con rayos X, análisis por dilución de isótopos [Ozakay y col., 1998].

ESTIMACIONES DEL CONTENIDO DE YODO EN AGUA

En forma muy resumida, se presentan en la Tabla 1, diversas determinaciones realizadas en diferentes países y regiones.

El contenido de yodo en agua mayor o igual a 3 μg/L, y procedente de ríos, se asoció con una muy baja rata de bocio, en 2,5 millones de reclutas norteamericanos durante la primera guerra mundial [McClendon y Williams, 1923].

Para conocer la biodisponibilidad de yodo, se ha estimado el contenido del mismo en el agua de bebida. Zeltser y colaboradores, han categorizado las zonas con menos de 4 μg/L como severo-deficientes; con 4-10 μg/L como de moderada deficiencia y con 20 μg/L como de relativa deficiencia [Zeltser y col., 1992].

El promedio de la concentración de yodo en el agua de bebida en los Estados Unidos, es de 4 μg/L, y la máxima concentración es 18 μg/L [National Academy of Sciences, 1980]. Con una concentración de 4 μg/L en el agua de bebida, la ingesta diaria en un adulto sería 8 μg de yodo, asumiendo un consumo diario de dos litros de agua [WHO, 2003].

En un área rural de Howrah, India, se recolectaron 30 muestras de agua de bebida, procedente de pozos poco profundos (150-200 pies de profundidad), y posteriormente analizadas en su contenido de yodo, siguiendo el método de Karmakar y colaboradores, obteniéndose un promedio de 81,7 ± 3,4 μg/L. Tomando en consideración la clasificación propuesta por Zeltser, no existe deficiencia de yodo en esta región. Sin embargo, a pesar de que 242 escolares de esta área presentaron una mediana de yoduria de 350 μg/L y con ninguna muestra menor a 50 μg/L, se halló mediante palpación, una elevada prevalencia de bocio, 37,6%. Concluyen los autores, que atendiendo a la prevalencia de bocio, existe un severo problema desde el punto de vista clínico y no existiendo deficiencia de yodo desde el punto de vista bioquímico (yoduria), deben existir otros factores que juegan un rol en la persistencia del bocio endémico, en la etapa posterior a la yodación de la sal en esta región [Chandra y col., 2004; Karmarkar y col., 1986].

En las Maldivas, un archipiélago localizado en el Océano Índico, se determinó el contenido de yodo de diferentes fuentes de agua, siguiendo el método descrito por Karmakar y colaboradores. En aguas para el consumo humano, se halló la más alta concentración en agua de pozos (promedio 38,8 μg/L) y la mas baja concentración en una muestra de agua desalinada (promedio 2,9 μg/L). En diez muestras de agua de lluvia se halló una concentración promedio de 1,65 μg/L [Pandav y col., 1999].

En el delta de Sundarban, Bengala Occidental, se analizó la concentración de yodo en 104 muestras de agua de bebida, recolectadas en pozos poco profundos (150-200 pies de profundidad), (ocho muestras en cada una de trece localidades). Las concentraciones oscilaron entre 22,9 ± 4,1 μg/L y 119,6 ± 15,9 μg/L. Los altos niveles en la mediana de excreción urinaria (225 μg/L), revelan según los investigadores, el consumo de alimentos y agua con suficiente yodo. Una positiva correlación (r =0,7274; P<0,05) hallada entre el contenido de yodo en agua y los niveles de yodo urinario, muestran que el consumo de alimentos y agua ricos en yodo, son quizás los responsables de alta mediana de excreción urinaria de yodo, suficiente para compensar en esta región de la India, la disponibilidad de sal inadecuadamente yodada [Chandra y col., 2005].

El distrito de Manipur, localizado en las estribaciones de las Himalayas, se ha considerado una clásica región geográfica de bocio endémico en India. Recientemente se estimó la prevalencia de bocio en 961 niños en dos áreas urbanas, Wangoi y Samurou, y un área rural, Lamshang, hallándose 34,96% de bocio. El contenido de yodo en agua de bebida se determinó en 12 muestras (4 en cada área) encontrándose 1,8 μg/L; 2,2 μg/L y 2,6 μg/L en Wangoi, Samurou y Lamshang respectivamente; lo que indica que esta región es ambientalmente yododeficiente, al presentar un promedio de 2,3 ± 0,4 μg/L. Sin embargo la mediana de yoduria en escolares resultó 147 μg/L, por lo que no existe deficiencia bioquímica de este elemento en la población estudiada. Es posible que el consumo de 97% de sal adecuadamente yodada (> 15 ppm) en la región, garantice un aporte adecuado del halógeno, y la presencia de una alta prevalencia de bocio no obedecerían a deficiencia de yodo, por lo que debe indagarse el rol de otros factores ambientales, como la ingesta de vegetales precursores de tiocianatos, entre otros [Chandra y col., 2006].

Existe la evidencia, sobre el efecto de altas concentraciones de nitrato en el agua, que se comporta como un bociógeno, similar a tiocianatos y percloratos, inhibiendo la captación de yodo inorgánico por la glándula tiroides [Gatseva y col., 2005; Alexander y Wolf, 1966].

Un estudio se realizó en el distrito de Puducherry, India, donde se analizaron 86 muestras de agua recolectadas por escolares en sus hogares. Se halló en las ocho comunidades evaluadas, una concentración promedio de 92,7 μg/L, con un rango de 20-150 μg/L. Los mayores promedios en la concentración de yodo, se encontraron en las comunidades de Upalam y Lawspet, con 132 μg/L y 118 μg/L respectivamente. Este contenido de yodo en el agua de bebida, a juicio de los investigadores, estaría contribuyendo de manera importante con los requerimientos diarios de yodo en esta población [Basu y col., 2007].



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Revista de Medicina y Ciencias de la Salud, de periodicidad quincenal, dirigida a los profesionales de la Salud de habla hispana. ISSN 1886-8924