El niño sigue en todas sus etapas de crecimiento un proceso continuo de desarrollo físico, psíquico y social. En cada una de ellas debe someterse a unas pautas de entrenamiento que le permitan alcanzar el pleno desarrollo de sus capacidades y cualidades tanto físicas como psíquicas. Estos entrenamientos deben ser planificados y supervisados para evitar los excesos y una mala ejecución, ya que por ello se pueden llegar a producir lesiones crónicas y en algunos casos degenerativas en el aparato locomotor aún inmaduro.
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