Aunque sea con retraso. Para los que tengan esas dudas y como padre de una diagnosticada a los once años -tiene ahora 27 recién cumplidos-:

Siempre hemos procurado que llevara una vida lo más normal posible. Sin coartarle sus ilusiones y asumiendo los riesgos. Pero procurando minimizarlos en lo posible.

Desde los 16, y sin nosotros, ha viajado a Austria, Hungría, República Checa, Italia, Bélgica, Polonia, Francia, Japón -3 veces- y Estados Unidos.

Ahora tiene planificado uno a Grecia para diciembre, en el puente de la Constitución.

Regula, con tiempo, sus infusiones pensando en el viaje y cuando sale de la Unión Europea lleva doble seguro médico y siempre los mejores. La salud no tiene precio.

Pero no os engaño, nosotros tenemos “el corazón en un puño” hasta que vuelve a España.

Pero es su vida y es consciente de los riesgos.