Querida Santy, es muy difícil acostumbrarnos a la muerte, esa compañera inseparable para todos los mortales desde el momento de su nacimiento y sin embargo, la gran ignorada por casi todos ellos.
NO sé decirte si ese trance inevitable es algo bueno o malo en sí mismo, pero es evidente que para los que rodean a la persona que se marcha suele ser un malísimo trago.
Lamento mucho la muerte de tu compañera y el sufrimiento que te provoca, pero la vida sigue y no nos permite pararnos, así que valor y adelante amiga mía.

Un beso,

Carlos.