Bueno, Ruchi, este último mensaje tuyo destila algo menos de negatividad que el primero, algo es algo.
Pero déjame decirte algo, no confundas la aceptación del problema, con toda la dosis de "naturalidad" de la que cada cual sea capaz, con la resignación. Resignarse significa renunciar a la lucha por mejorar, o siendo un poco ilusos, por curarse incluso. Estoy seguro que pocas personas en esta lista están en esa situación y por eso precisamente seguimos aquí.
Lo que ocurre es que la evidencia nos golpea con tal dureza que no podemos evitar ver la realidad. No existen panaceas para esto, ni siquiera la ablación que mencionas. Si investigas un poco, verás que no es la solución definitiva a las extras. Existen muchísimos casos en los que vuelven a aparecer pasado algún tiempo. Soy consciente de que no debería de decirte estas cosas cuando estás un poco depre, pero no creo que disfrazar la realidad sirva para mucho más que para darse un tortazo mayor cuando se aterriza en ella.
Yo no puedo decir con seguridad si las extras que padezco aumentan o disminuyen cuando como ahora, hago ejercicio físico de manera regular, pero es que ni siquiera me interesa ese dato. Estoy convencido de que esa actividad es buena, pues teniendo un corazón sano no hay mejor manera de cuidarlo. Así pues, ese argumento incontestable me sirve para arrestar a mis extras de rodillas y cara a la pared.
Sé que es muy difícil, que cuando en la soledad de la noche notamos ese terrible golpeteo en nuestro pecho no podemos dejar de sentir miedo, pero hay que tener entereza y sobreponerse. Siempre llega un nuevo día y podremos encontrar motivos para alegrar la vida y seguir tirando "palante", pues de eso ni más ni menos se trata.
Un abrazo,
Carlos.