Bueno, Califa, sobre el Sumial ya te he dicho lo que pienso en un post de hace unos días, aunque anteriormente, ya desde tu presentación en el foro, nuestra querida Santy te advertía que no te iba a servir para eliminar las extras. Ahora tu tratamiento se complementa con Tranquimazin, o mejor, alprazolam que es su componente activo. Este es un medicamento indicado para las crisis de pánico, que son las que al parecer te acucian. Pero fíjate de lo que estamos hablando ya... crisis de pánico. Me pregunto, ¿que tienen que ver con el funcionamiento de tu corazón? La respuesta es muy simple desde el punto de vista orgánico: NADA. Otra cosa es la vertiente psicológica del asunto, pues es indudable que las extras te producen ese estado anímico indeseable.
Llegados a este punto, te daré mi personalísima opinión sobre esto, que no difiere mucho de la que te expuse en tu post sobre el Sumial. Ni ese betabloqueante te va a quitar tus extras, ni el alprazolam te quitará la ansidedad y el pánico. Sólo tú puedes hacerlo controlando tus emociones, mentalizándote a conciencia de que las extras son algo desagradable, pero benigno, que como se ha dicho en este foro ya miles de veces, te vas a morir con ellas pero no de ellas. Soy muy consciente de que no siempre estamos lo suficientemente fuertes y enteros como para poder con las extras, pero en esos momentos es cuando tenemos que sacar fuerzas de flaqueza y utilizar todos los recursos de salvamento que vamos acumulando en nuestra experiencia como extrasistólicos. Desde un "chute" de alprazolam, que como solución coyuntural no está mal, hasta acudir a este foro en busca de apoyo y ayuda, pero sobre todo, teniendo la paciencia suficiente para esperar a que amaine el temporal y vuelva a lucir un sol radiante, lo que no significa que ya no tengamos extras, sino que nos importan un rábano, porque en ese momento tomamos conciencia de que esa alteración eléctrica que nuestro corazón padece no tiene por qué amargarnos la vida. Voy incluso más lejos, no son las extras las que nos amargan la vida, somos nosotros y nuestras circunstancias, de las que las extras sólo son una parte. Comentaba estos días con mis queridas Santy y Pepi que las extras siempre son las mismas, lo que cambia es nuestro estado de ánimo para afrontarlas y, aun a riesgo de parecer pesado, insisto en que llegados a ese punto estamos hablando de una cuestión psicológica y no de una patología orgánica.
Pero volvamos con el tratamiento. Es posible que ya los conozcas, pero por si acaso no es así, te pego a continuación algunos de los efectos indeseables de alprazolam:
EFECTOS ADVERSOS
Los efectos adversos de alprazolam son, en general, frecuentes y moderadamente importantes. El perfil toxicológico de este fármaco es similar al del resto de benzodiazepinas ansiolíticas. En la mayor parte de los casos, las reacciones adversas son una prolongación de la acción farmacológica y afectan principalmente al sistema nervioso central. El 50% de los pacientes experimenta somnolencia transitoria, durante los primeros días de tratamiento. Raramente los pacientes tratados con este medicamento se ven obligados a suspender el tratamiento. Las reacciones adversas más características son:
-Muy frecuentemente (>25%): somnolencia, confusión y ataxia, especialmente en ancianos y debilitados; si persisten estos síntomas se debe reducir la dosis.
-Frecuentemente (10-25%): mareos, sedación, cefalea, depresión, desorientación, disfasia o disartria, reducción de la concentración, temblor, cambios en la líbido, incontinencia urinaria, retención urinaria, náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento, sequedad de boca, hipersalivación, dolor epigástrico.
-Ocasionalmente (1-9%): hepatitis, ictericia, dermatitis, urticaria, prurito, leucopenia, agranulocitosis, anemia, trombocitopenia, eosinofilia, alteraciones del comportamiento, amnesia anterógrada, excitación paradójica, psicosis, alteraciones de la visión, diplopia, nistagmo, alteraciones de la audición.
-Raramente (<1%): depresión respiratoria, hipotensión, hipertensión, bradicardia, taquicardia, palpitaciones, episodios de manía e hipomanía.
Pero fíjate especialmente en lo que viene a continuación, porque es lo peor de este compuesto químico:
ADVERTENCIAS ESPECIALES
Con el uso prolongado se desarrolla dependencia. La interrupción brusca de un tratamiento a dosis usuales puede ocasionar un síndrome de abstinencia (ansiedad, agitación, agresividad, insomnio, temblor, espasmo muscular). Si el tratamiento es con dosis elevadas, el síndrome de abstinencia puede ser grave (delirio y convulsiones). No se interrumpirá el tratamiento bruscamente, ni se modificarán las dosis, sin consultar con el médico (la interrupción se hará gradualmente durante 4-8 semanas). Advertir al paciente de la posibilidad de amnesia anterógrada (olvido de acontecimientos próximos).
En fin, que no tiene desperdicio el Tranquimazín ese. No obstante, te repito lo que ya he dicho muchas veces en este foro: la búsqueda del bienestar personal es lícita y necesaria, por lo que cualquier vía escogida es igual de respetable que sus alternativas. Lo que no es óbice, claro está, para que todos podamos opinar sobre esas posibilidades, con el ánimo siempre de prestar ayuda a los demás, expresando nuestra particular visión de un asunto. La mía es bien clara: no existen panaceas que podamos ingerir desde el exterior, sólo desde nuestro fuero interno podremos construir una fortificación que nos permita ser inmunes a los problemas psicológicos que las extras nos provocan o, cuando menos, coadyuvan a que se produzcan.
Mucho ánimo y adelante.
Saludos,
Carlos.