Autoestima que poseen los niños y niñas cursantes del sexto grado
Autor: María Zapata | Publicado:  6/05/2011 | Psicologia , Psiquiatria , Pediatria y Neonatologia , Articulos | |
Autoestima que poseen los niños y niñas cursantes del sexto grado .1

Autoestima que poseen los niños y niñas cursantes del sexto grado.

María Zapata. Universidad Pedagógica Experimental Libertador Instituto Pedagógico Rural “el Mácaro”, Especialidad: Educación Integral; Venezuela,
Ninoska Gutiérrez. Universidad Pedagógica Experimental Libertador Instituto Pedagógico Rural “el Mácaro”, Especialidad: Educación Integral; Venezuela,
Mireya Mendoza. Universidad Pedagógica Experimental Libertador Instituto Pedagógico Rural “el Mácaro”, Especialidad: Educación Integral; Venezuela,
Leida Montero. Universidad de Carabobo, Escuela de Enfermería.
Zaida Colmenares. Universidad de Carabobo, Escuela de Enfermería

RESUMEN

El presente trabajo tiene como objetivo, describir la autoestima que tienen los niños y niñas cursantes del sexto grado de la Escuela básica Francisco de Miranda para el lapso 2009- 2010. En tal sentido se realiza una revisión bibliográfica de la fundamentación teórica-conceptual relacionadas con la autoestima destacándose Barroso (1987), Sheeman (2000), Dyer (2006). Metodológicamente correspondió a una investigación de campo de carácter descriptivo. La población de estudio estuvo conformada por los niños y niñas cursantes del sexto grado en la Institución antes mencionada y la muestra estuvo constituida por 30 niñas y niños. Para la recolección de lo datos, se empleó como técnica la encuesta, y para la recolección de datos un instrumento de 48 ítems, de escala de tipo likert, con tres alternativas de respuestas: de acuerdo, en desacuerdo, indiferente.

Los datos obtenidos se analizaron haciendo uso de la estadística descriptiva, se representó la información a través de cuadros y gráficos de frecuencia y porcentaje, que fueron interpretados bajo la óptica de los objetivos planteados en la investigación. Los resultados de acuerdo a la opinión de las niñas y niños evidenciaron que en promedio 83,68% de los alumnos cursantes del sexto grado poseen un nivel alto de autoestima, lo que evidencia un factor protector a las diferentes conductas de riesgo, por lo que se recomienda actividades lúdicas dirigidas a los escolares para fortalecer la autoestima, además de investigaciones que permitan explorar otras aéreas de la conducta humana.

Palabras Clave: Autoestima, niños, niñas

INTRODUCCIÓN

El bienestar físico, mental y social de cada individuo es un derecho humano Universal, de acuerdo con el artículo 25 de la Declaración de los Derechos Humanos. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (1946), define la salud como “el estado del perfecto bienestar físico, psíquico y social, y no sólo la ausencia de afecciones o enfermedades” (p.1). Así mismo, define salud mental como “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de manera productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad” (p.1). Hechas las consideraciones anteriores, la autoestima se reconoce como indicador de desarrollo personal y por ende, de bienestar psicológico, fundamentada en la valoración positiva o negativa, que cada persona tiene de sus características. Dicha valoración se edifica de acuerdo con la opinión que cada ser humano posee sobre sí mismo, a partir de los atributos que le proporcionan cada una de las características que éste posea.

En este orden de ideas, durante la edad escolar, el desarrollo socioemocional de los niños cambia de múltiples formas, se producen transformaciones en sus relaciones con los padres, y con sus grupos de iguales y la escuela adquiere un nivel más académico, también se producen cambios importantes en el concepto que tienen de ellos mismos, en su desarrollo moral, y de género.

Normalmente, durante esta etapa del desarrollo los niños suelen presentar muchas alteraciones de conducta, y eso es totalmente normal ya que el niño necesitará contrastar distintas situaciones. Sin embargo, existen actuaciones que persisten y se convierten en comportamientos casi crónicos. Dentro de estos comportamientos se puede citar cuando el niño empieza a evitar actividades intelectuales, deportivas o sociales por miedo al fracaso; cuando engaña, miente, y echa la culpa a los demás; cuando, por no confiar en sí mismo y en su capacidad se vuelve agresivo o violento, y extremadamente tímido; cuando se niega a todo y se muestra frustrado delante de cualquier situación, o cuando la opinión ajena domina sus decisiones. Estas situaciones pueden estar relacionadas con su autoestima.

La autoestima, puede definirse de diversas formas, pero su contexto continuará siendo el mismo. Es la conciencia de una persona sobre su propio valor, el punto más alto de lo que es y de su responsabilidad, con determinados aspectos buenos y otros mejorables, y la sensación de quererse y aceptarse por sí mismos y hacia las relaciones. Es el espejo real, el cual enseña cómo es y qué habilidades tiene, a través de experiencias y expectativas. Es el resultado de la relación entre el temperamento del niño y el ambiente en el que este se desarrolla.

Una autoestima alta es un factor importante para el bienestar infantil. Un niño o niña puede entender que no es simplemente una persona, sino, una buena persona, pero no todos poseen una imagen global positiva de si mismos. Ésta puede reflejar una creencia sobre su inteligencia o su atractivo físico, pero esa creencia no tiene que ser necesariamente exacta.

En este orden de ideas, Santrock (2006) refiere que “una alta autoestima puede provenir de percepciones acertadas y justificadas de la propia valía y de los éxitos y logros personales, pero también puede ser el fruto de un sentimiento arrogante, prepotente e injustificado de su superioridad sobre los demás” (p. 350).

Dentro de este orden de ideas, se puede señalar, que una baja autoestima puede reflejar tanto una percepción acertada de las propias limitaciones, como un sentimiento de inseguridad e inferioridad, distorsionado e incluso patológico.

La autoestima es un elemento básico en la formación personal de los niños. De eso dependerá su desarrollo en el aprendizaje, en las buenas relaciones, en las actividades, y por qué no decirlo, en la construcción de su felicidad. Cuando un niño adquiere una buena autoestima se sentirá competente, seguro, y valioso. Entenderá que es importante aprender, y no se sentirá mal cuando necesite de ayuda. Será responsable, se comunicará con fluidez, y se relacionará con los demás de una forma adecuada. Al contrario, el niño con una baja autoestima no confiará en sus propias posibilidades ni en las de los demás, se comportará de una forma más tímida, crítica y con poca creatividad.

Al respecto, en 1994 Buscaglia (citado en Castillo 1996), opina que “antes que nada el individuo que desea amar tiene que empezar por importarse a sí mismo” (p.8), es decir, que si una persona no se valora, ni se quiere, no podrá hacerlo con otra, ya que no sabrá dar lo que no conoce, lo que no tiene, o lo que no ha recibido, por lo tanto no podrá darse cuenta de la importancia que tiene la autoestima para el fortalecimiento de su crecimiento integral como individuo.

Es por ello que se piensa que tanto el hogar (familia) como la escuela (docente) forman parte fundamental para el crecimiento individual del niño (a), en tal sentido, el docente debe ser en cada momento un facilitador, reforzador de estos valores positivos hacia sus alumnos y no un docente tradicionalista, capaz de crear un ambiente hostil, intranquilo e inseguro, en donde los niños (as) no se sientan en confianza, y además que no permita la libre expresión por parte de los alumnos, un docente que no estimula ni respeta sus logros, sus esfuerzos, ni sus trabajos realizados, obteniendo como resultado el miedo, tensión, inseguridad y cohibición entre los mismos, llegando en algunos casos al desinterés por parte de estos estudiantes.

Aunado a esto, siguiendo las ideas de Aquino (2004) se piensa que la labor del docente no es nada sencilla, que por el contrario es bastante compleja, tanto así que debe conocer los distintos problemas que se le presenten a sus alumnos tanto en el aula como en su entorno, de lo contrario se tornaría el día a día en el salón de clases más difícil de manejar arrojando resultados negativos en donde casi siempre el alumnado es el más afectado.

Así mismo, Hoge, Smith y Hason (citado en Woolfolk 2006), manifiestan que “cuando las clases eran interesantes y los profesores estaban comprometidos juntos con la retroalimentación y la evaluación, afecta la autoestima del estudiante” (p. 73), de lo antes planteado, se deduce que la actitud de algunos profesores afecta la autoestima en los niños (as), ya que cuando en el aula no se da una comunicación docente-alumno y viceversa, hace que se torne un ambiente pesado, cohibiéndolos y perturbando las capacidades que puedan tener a la hora de realizar sus actividades, afectando de alguna manera el autoestima de ellos como personas.

Sobre la base de las consideraciones anteriores, es oportuno mencionar que durante esta etapa de pre-adolescencia los niños experimentan mayores cambios, no sólo físicos, sino también biológicos y psicológicos. Es precisamente un período de transición entre la niñez y la adolescencia comprendido entre la edades de once (11) y trece (13) años, evidenciándose cambios emocionales significativos como por ejemplo depresiones, rebeldía y necesidad de afecto; modificándose también su temperamento, sentimientos y las relaciones interpersonales. Es importante resaltar que surgen nuevos intereses y necesidades, que deben ser tomados en cuenta.



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