Puede ser muy duro, si, pero también puede no serlo. Ese es el caso de mi hija que lleva 7 años diagnosticada y salvo las visitas mensuales al hospital, para ponerle las infusiones, tiene una vida completamente normal.

Sabemos que somos afortunados.

Salud y suerte.


“Señor. Tú, que nos has hecho seres racionales, líbranos de las ideas preconcebidas”