Algunas consideraciones sobre el Consentimiento Informado en Pediatria
Autor: Dra. Zeida B. Alejo Cruz | Publicado:  29/05/2012 | Etica, Bioetica. Etica medica. Etica en Enfermeria , Medicina Forense y Legal , Pediatria y Neonatologia , Articulos | |
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Algunas consideraciones sobre el Consentimiento Informado en Pediatría

Dra. Zeida B. Alejo Cruz. Especialista de primer grado en pediatría. Especialista de Segundo grado MGI. MsC “Atención Integral al Niño”. Profesora auxiliar
Dra. Pilara Almaguer Sabina. Especialista de segundo grado en pediatría. Especialista de Segundo grado MGI. MsC “Atención Integral al Niño”. Profesora auxiliar
Dra. Amarilys Martinez Guerra. Especialista primer grado en MGI. Profesor Instructor
Dr. Arlet Rey Vilchez. Especialista primer grado en Medicina Interna. Profesor instructor.

Universidad de Ciencias Médicas “Raúl Dortico Torrado”. Policlínico Área I. “José Luis Chaviano”. Cienfuegos.

Resumen:

En Cuba se ha estado insistiendo en la necesidad de promover los estudios, con sus especificidades de origen y de fines, para el tratamiento obligado de los temas de la ciencia y el desarrollo social, pudiéndose afirmar que existe una tendencia a la asimilación fructífera y al desarrollo creador de Ciencia, Tecnología y Sociedad, porque en la realidad social del país y en su reflejo ideológico, ciencia y tecnología han sido siempre una preocupación

La bioética, pues, se ha comenzado a redimensionar, enriquecida con un enfoque materialista dialéctico e histórico, lográndose un espacio de reflexión y debate, no solo referido a aspectos puntuales, sino a los aspectos relacionados con la vida cotidiana, calidad de vida, respeto a la autonomía del paciente, la competencia, el desempeño de los profesionales y la relación medico paciente donde el Consentimiento Informado es un pilar fundamental, siendo el objetivo de nuestro trabajo profundizar en los conocimientos del consentimiento informado en Pediatría y brindarlo a nuestros médicos de atención primaria para su uso en el quehacer diario, se realizó una revisión sobre las particularidades del mismo en la bioética médica, y el marco ético y normativo de su aplicación en la atención médica a pacientes en edad pediátrica y errores comunes en su práctica, destacándose lo importante que es para el médico de familia generar un espacio de respeto profesional y moral para el paciente y la sociedad,

Introducción

Es conocido que en Cuba desde hace ya una década se están dirigiendo los esfuerzos hacia el fomento y consolidación de una nueva cultura científico-tecnológica que se corresponda con las exigencias y demandas de la realidad económico-social cubana actual. Siendo necesario ampliar las fronteras de la teoría de la ciencia con lo que la tradicional imagen eurocentrista y norteamericana de la actividad científica está siendo sustituida por visiones más planetarias, la cual debe enfrentarse a aquellas que hasta hoy predominan y que no reflejan nuestras realidades tercermundistas. Esta situación nos lleva a reflexionar sobre una lamentable contradicción en nuestro ámbito profesional. (1)

La educación Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS), ha sido justificada en los marcos del programa que desde la década de los 90, ha impulsado la impartición de Problemas Sociales de la Ciencia y la Tecnología en carreras universitarias, y la considera uno de los requisitos para la obtención de categorías docentes y grado científico

Núñez Jover al analizar el proceso de institucionalización de los estudios CTS, menciona varias tendencias que según su opinión se aprecian en Cuba (2)

• La tendencia hacia la creación de un Programa Nacional de CTS que se articula para desarrollar diferentes programas de trabajo, con orientaciones preferentes hacia diversos canales educativos, y el fortalecimiento de las estrategias de innovación
• Se amplían los públicos de CTS: científicos e ingenieros, agentes de la innovación, profesores universitarios de las ramas científicas, técnicas y médicas que acceden preferentemente a través de los postgrados. (3)

Pudiéndose afirmar que en el país existe una tendencia a la asimilación fructífera y al desarrollo creador de CTS, porque en la realidad social del país y en su reflejo ideológico, ciencia y tecnología han sido siempre una preocupación y variables constituyentes de un futuro deseable y proyectable (2).

Debemos esclarecer algunos conceptos importantes como el de cultura científica y científico-tecnológica. Por cultura científica se entiende “el contenido de la formación que se refiere a la cultura que debe alcanzar un profesional para ejercer adecuadamente su encargo, y que abarca no sólo los conocimientos científicos y tecnológicos necesarios que respondan a esa rama y objeto del saber y saber hacer específicos, sino a una cultura profesional como resultado de un tipo específico de educación científico-tecnológica, entendida esta como: el proceso continuo de adquisición de conocimientos teóricos y prácticos y de formación de valores en relación con la práctica tecnocientífica, propiciadora de una actitud crítica de los aspectos contradictorios presentes en las relaciones entre la actividad científico-tecnológica y las otras formas de actividad social.” (3)

Evelio Machado indica que “La cultura profesional y científica está nítidamente vinculada a una concepción del mundo a partir de la cual se define una forma de pensamiento que sintetiza y esencializa a los sujetos sus principios”. Señala como componentes de esa cultura:

• Su concepción filosófica y humanista, reconociendo la existencia de una realidad fuera e independientemente de él, pero a la vez inserto, junto a los otros, en la realidad reflejada, lo cual, en última instancia, caracteriza su postura ideológica.
• El conocimiento de su papel como profesional en una sociedad contextualizada en tiempo y espacio.
• La posición crítica que asume de esa realidad.

El desarrollo social, está íntimamente unido a la existencia y desarrollo de la ciencia, dada su vinculación estrecha con la vida material y espiritual de la sociedad. Independientemente de que es ciencia, cada acción del hombre orientada a esclarecer la verdad de un fenómeno o proceso, la ciencia desde el punto de vista conceptual, nace cuando la sociedad humana alcanza cierto nivel de desarrollo y madurez, constituyendo por tanto un índice de progreso social, hecho este al que no escapan los Estudios Sociales de la Ciencia y la tecnología en el contexto del campo de la Salud (4)

Hasta finales de la década de los sesenta del recién concluido siglo XX, la práctica médica, universalmente, estaba regida por la ética hipocrática, basada fundamentalmente en los principios de no dañar y hacer el bien, que respondían al énfasis puesto por filósofos de la Grecia Antigua, especialmente Aristóteles, aunque también Sócrates y Platón, en la práctica de las virtudes. Aristóteles (3).

Los médicos ingleses y los norteamericanos estuvieron también bajo la égida de esta ética, más bien deontológica, hasta que, bajo la influencia de un conjunto de factores que en el orden económico, social y político desencadenó la crisis de los valores más importante que ha enfrentado la sociedad norteamericana en los últimos decenios. comenzaron a cuestionársela dado el gran desarrollo científico técnico alcanzado en el país más industrializado del mundo que invadió el quehacer de los profesionales de la salud, en muchas ocasiones a contrapelo de la necesaria humanización.

Todo ello generó el interés por la reflexión y el debate acerca de los valores morales vinculados al ejercicio profesional de las ciencias de la salud. Es en este contexto que el doctor Van Rensselaer Potter, oncólogo norteamericano de la Universidad de Wisconsin crea el término en 1970 y lo da a conocer al mundo al año siguiente con la publicación de su libro: «Bioética, puente hacia el futuro». Por su parte, Waren Reich dedica prácticamente toda la década de los setenta, ayudado por cerca de 300 personas, a la elaboración de una Enciclopedia de Bioética. En 1979, dos filósofos, también norteamericanos, Tom Beauchamp (filósofo utilitarista) y James Childress (deontólogo cristiano), establecieron el sistema de los cuatro principios de la bioética: no maleficencia, justicia, autonomía y beneficencia (5)

La bioética potteriana exige la reconciliación del saber con la moralidad como entidad única; que lo moral sea incorporado al conocimiento como componente importante de la objetividad y la legitimidad del saber. Establece un nexo entre la revolución científico-técnica en el campo de la biología y la medicina, el medio ambiente y la ética (5)
Sin embargo, el estrecho vínculo de la bioética con la práctica clínica ha marcado el rumbo seguido por la nueva disciplina en el período posterior a Potter, y eso ha hecho que el estudio de esta nueva disciplina haya ido involucrando, cada vez más, a numerosos profesionales, especialmente vinculados con las ciencias de la salud. La concepción de Hellegers, por ejemplo, enmarcada en las ciencias de la vida, en forma restrictiva solo a nivel de lo humano, es decir, una ética biomédica, hizo a Potter proponer una nueva acepción para lo que el realmente quería abarcar con su estudio: Ética global (5)

Mientras tanto, la década de los ochenta se caracterizó por la entrada de esta disciplina al mundo europeo. Allí ha sufrido modificaciones, especialmente en cuanto a los enfoques ante los conflictos morales de la práctica médica. La década de los noventa como parte de América, inició también su incursión en la nueva disciplina.

La penetración de la bioética en América Latina en los años noventa trajo consigo su propia transculturación, hecho que se evidenció aun más con su introducción en Cuba en el primer lustro de esa década, con la especial característica de ser el único país del hemisferio con un régimen socioeconómico diferente, el socialismo, con la filosofía marxista-leninista que lo sustenta en el plano teórico. La bioética, pues, se ha comenzado a redimensionar, enriquecida con un enfoque materialista dialéctico e histórico y se ha logrado un espacio de reflexión y debate, no solo referido a aspectos puntuales, tales como, los dilemas bioéticos del principio y del final de la vida, o de las políticas de salud, sino también lo concerniente a los aspectos relacionados con la vida cotidiana, es decir, con la calidad de vida de las personas que atienden, el respeto a la autonomía del paciente, la competencia y el desempeño de los profesionales, la relación medico paciente dentro de la cual ocupa un papel importante el consentimiento informado.



Revista Electrónica de PortalesMedicos.com. ISSN 1886-8924

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Revista de periodicidad quincenal dirigida a los profesionales de la Salud de habla hispana interesados en mantener sus conocimientos científicos al día y cultivar una formación continuada en las diversas especialidades en que se divide el Conocimiento Médico actual.

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