Medidas educativas para aprender a vivir con Diabetes Mellitus
Autor: Dra. Amarilis Pérez Licea | Publicado:  24/09/2007 | Endocrinologia y Nutricion , Divulgacion Medica | |
Medidas educativas para aprender a vivir con Diabetes Mellitus.4


Por lo tanto, podemos resumir y afirmar que ya no existe una < dieta diabética> sino una series de pautas para ayudar a los nutricionistas y a los pacientes, a planificar la dieta más beneficiosa para un tratamiento médico óptimo y evitar las complicaciones a largo plazo de la enfermedad.

 

A continuación se expondrá la distribución porcentual calóricas en relación con las macronutrientes.

 

Hidratos de Carbono

El aporte de hidratos de carbono oscila generalmente entre 120 y 300 gr diarios, no siendo aconsejable utilizar dietas que contengan cantidades superiores a 300 gr (excepto cuando se prescriban a individuos con una actividad física importante), ni tampoco suministrar un aporte inferior a 100 gr que incrementan el catabolismo proteico y graso, estimulando la cetosis . Se ingieren en forma simple (monosacáridos y disacáridos), contenidos principalmente en la miel, los dulces, las frutas, o en forma compleja (Polisacáridos) que se encuentran en las legumbres, patatas, arroz y pastas.

Pueden dividirse en tres grupos principales:

 

·        Azúcares : monosacáridos, disacáridos y pioles,

·        Oligosacáridos : maltaoligosacártidos y otros oligosacáridos,

·        Polisacáridos: almidones y polisacáridos no almidones, como la celulosa y la pectina.


Los azúcares se refieren típicamente a los monosacáridos (glucosa o fructuosa que no pueden separarse a una forma más simple) y los disacáridos (como los sacarosas o azúcar de mesa que pueden separarse en dos monosacáridos).  La glucosa, la fructosa y la sacarosa se encuentran naturalmente en frutas y vegetales.  La sacarosa o azúcar de mesa es el monosacárido más comúnmente consumido por vegetarianos y no vegetarianos por igual, y está compuesto de glucosa y fructuosa.  La lactosa que es el azúcar de la leche y productos lácteos, es el otro disacárido de mayor consumo.

 

Por regla general se planteó que los hidratos de carbono simple no deben constituir más allá del 5 % de la distribución porcentual calórica de la energía y el resto de los hidratos de carbono deben ser administrados en forma de hidrato de carbono complejo.

 

Proteínas

La ingestión proteica recomendada para los diabéticos es en la mayoría de los casos del 10 al 20% de la energía calórica total.  En caso de insuficiencia renal crónica la ingestión proteica debe restringirse a 0,8 gr/kg de peso.  En situaciones en la que se requiere un aporte adicional de proteína, como sucede en el  embarazo, en la fase de crecimiento de la infancia y la adolescencia, en las enfermedades catabólicas o individuos en régimen dialéctico la ingestión proteica puede llegar a superar el 20% o más de energía total.

 

Se plantea que sean proteínas de alto valor biológico en particular durante la infancia, la pubertad y el embarazo.

 

Grasas

El mal control de la glucemia en los pacientes con Diabetes Mellitus Insulino-Dependiente o tipo I conduce a una hiperlipemia (en particular una hipertrigliceridemia con aumento de los niveles plasmático de VLDL), pero la insulino-terapia adecuada restablece, por lo general, la normalidad de los lípidos plasmáticos, sin embargo, la prevalencia de la dislipidemia en los pacientes con DMNID o tipo 2 es de dos a tres veces mayor que los no diabéticos de edad y sexo similar.  Las anomalías más frecuentes son: hipertrigliceridemia, ascenso de colesterol VLDL y disminución del colesterol HDL.

 

Los estudios de los factores de riesgo de cardiopatía isquémica en las personas diabéticas demostraron claramente que el colesterol LDL es un factor importante, en particular las partículas pequeñas y densas y que el colesterol HDL actúa como protector, además hoy se sabe que la hipertrigliceridemia es un factor de riesgo  para la morbilidad y mortalidad cardiovascular de pacientes diabéticos.

 

La recomendación más frecuente consiste en reducir la grasa total a 30% de energía y la grasa saturada a menos del 10%. El ascenso de la concentraciones plasmáticas de triglicéridos, glucosa e insulina se ha asociado a mayor riesgo de la cardiopatía isquémica en personas con diabetes, aunque estas mismas sugieren que la dietas relativamente ricas en CH y pobres en grasa se asocian también a una menor incidencia de la enfermedad cardiovascular.

 

Actualmente se aboga porque el consumo de grasa poliinsaturada tampoco se exceda más de un 10%, ya que constituye los ácidos grasos poliinsaturados el substrato para el ataque de los radicales libres y dar inicio a la perioxidación lipídica que favorece el desarrollo de la lesión ateroesclerótica. Las grasas monoinsaturadas han demostrado un efecto protector para el desarrollo de las complicaciones cardiovasculares en este tipo de paciente debe completar la diferencia para alcanzar entre el 25 y-30% de la energía calórica total. El colesterol total de la dieta no debe ser mayor de 300 mg/día. Si los niveles de LDL-c están elevados se recomienda reducir la grasa saturada a < 7 % y el colesterol dietético a < 200 mg/día. Se recomienda tomar ácidos grasos de la serie omega-3 de forma natural ingiriendo pescado azul.

 

Actualmente hay quienes solamente fijan la distribución porcentual del aporte proteico, alrededor de un 10 o 20 %, los ácidos grasos saturados < 10 %, los poliinsaturados < 10 %   y el 60 al 70 % restante lo divide entre carbohidratos complejos y las grasas monoinsaturadas

 

Fibra Dietética

Uno de las últimas revoluciones en la nutrición ha sido el reconocimiento científico del importante papel que la fibra dietética tiene en el proceso digestivo y metabólico y la relación constante entre el déficit de fibra debido al excesivo refinamiento de los alimentos y la disminución del consumo frutas y verduras con las llamadas enfermedades de la civilización, entre las cuales se cita la Diabetes Mellitus tipo II. Según Trowel este concepto engloba a una serie de sustancias presentes naturalmente en las paredes y membranas de la célula vegetal que no son digeribles por las enzimas digestivas del hombre.  Por ello, debido a su capacidad de absorber agua ejerce una importante función de arrastre, limpieza y protección de todo el subsistema digestivo.  La fibra es un componente necesario de una dieta equilibrada.

 

Por lo general se acepta que las dietas ricas en fibras, particularmente las solubles son útiles para el control de la glucosa en la sangre, razón por la cual se le sugiere al diabético ingerir alimentos con grandes contenidos de estas y se considera que puede reducir o eliminar la necesidad de las terapias con medicamentos (insulina o hipoglucemiantes orales).

 

Las recomendaciones sobre la ingesta de fibras se basan en la incorporación de alimentos ricos en fibras con el fin de lograr una ingesta diaria de 25 - 30 gr a partir de distintas fuentes alimentarias como vegetales, legumbres, cereales y frutas.

 

Vitaminas y Minerales

En la actualidad una de las teorías postulada para explicar muchas de las complicaciones del llamado Síndrome Angiopático del diabético es el estrés oxidativo, de aquí la importancia que se deriva de un mayor consumo de sustancias antioxidantes, propiedad que se relaciona con determinadas vitaminas y minerales así como fitoquimicos presentes en las frutas y vegetales.

 

La forma de obtener los antioxidantes son dos en especial: a través de una mayor ingestión de alimentos ricos en vitaminas y minerales, particularmente frutas y vegetales y la otra a través de la suplementación.

 

Existen evidencias directas e indirectas de que al reforzar los antioxidantes disminuyen los marcadores del daño oxidativo, y se pueden retrasar o prevenir las complicaciones derivadas de la enfermedad.

 

Con relación a los individuos que presentan una complicación asociada, como expresión del estrés oxidativo que padecen, además de tratar de lograr un control metabólico óptimo; la suplementación de vitaminas y minerales antioxidantes tienen un efecto protector contra el estrés oxidativo. (14, 15, 16, 17)



Revista Electrónica de PortalesMedicos.com. ISSN 1886-8924

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