La obesidad como factor de riesgo para la osteoartrosis sintomatica en adultos mayores
Autor: Msc. Dr. Héctor Gutiérrez Medina | Publicado:  25/11/2011 | Reumatologia , Endocrinologia y Nutricion , Geriatria y Gerontologia , Articulos | |
La obesidad como factor de riesgo para la osteoartrosis sintomatica en adultos mayores .1

La obesidad como factor de riesgo para la osteoartrosis sintomática en adultos mayores de la Comunidad Angarita, Caracas, Venezuela 2008.

AUTOR:

MSc. Dr. Héctor Gutiérrez Medina.

Especialista de primer y segundo grado en Medicina General Integral. Máster en Ciencias en Infectología y en Longevidad Satisfactoria. Profesor Instructor de Medicina.

RESUMEN

La obesidad y la artrosis son muy frecuentes en la tercera edad, por lo que se realizó un trabajo investigativo de tipo analítico de casos y controles donde se pretendió demostrar que dicho factor de riesgo estaba asociado directamente con la presencia de osteoartrosis degenerativa sintomática en los adultos mayores de la Comunidad Isaías Medina Angarita de la parroquia Petare, del Distrito Metropolitano de Caracas, Venezuela durante el periodo de enero a diciembre del 2008. El universo de estudio estuvo constituido por la totalidad de adultos mayores de la comunidad matriculados en los Círculos de Abuelos de los dos Consultorios Médicos Populares del sector durante el año en cuestión, quedando constituido por 89 pacientes. Se seleccionó una muestra aleatoria y con una relación de 2 controles por cada caso, resultando ser de 78 pacientes.

Los datos se recogieron a través de una planilla de vaciamiento de datos, con el apoyo de los estudios imagenológicos propios de la entidad somática. Se pudo constatar un predominio el sexo femenino, las edades comprendidas entre 65 y 69 años y con asistencia frecuente a las actividades programadas en el Círculo de abuelos. Se pudo evaluar la asociación entre la obesidad y la Osteoartrosis degenerativa sintomática en adultos mayores, encontrándose una elevada frecuencia de exposición en los casos. Existió una relación positiva y fuerza de asociación considerable entre la obesidad y la artrosis degenerativa y se encontró un elevado porcentaje de casos de Osteoartrosis debido a la presencia de obesidad.

INTRODUCCIÓN

En la Roma imperial el hombre era viejo a los 20 años y la mitad de la población moría a la edad de 27 años por causa de enfermedades infecciosas. En la Edad Media se consideraban como viejas a las personas de 25 años, en el siglo XVIII a las de 30 años, hace 100 años a las de 40 y hoy se es joven a los 50 años de edad.(1)

El número de personas que en el mundo rebasa la barrera de los 60 años, aumentó en el siglo XX de 400 millones en la década del 50, a 700 millones en la década del 90; estimándose que para el año 2025 existirán alrededor de 1200 millones de ancianos.(2)

Hasta la segunda mitad del siglo XIX, un número muy pequeño de la población del mundo llegaba a la vejez. Hoy, gracias a los avances en los conocimientos médicos y tecnológicos se ha producido una reducción de los niveles de fecundidad y mortalidad; y como consecuencia un incremento de la expectativa de vida. (3, 4)

El envejecimiento de la población es uno de los fenómenos de mayor impacto de este siglo, con una fuerte tendencia a marcar pauta en la construcción de la historia del siglo XXI. Un número sin precedentes de personas alcanza edades avanzadas en todo el mundo, gracias a los avances en diversas disciplinas, entre las que cabe contar la psicología, la medicina, la salud pública, así como el desarrollo económico y el bienestar social. (5) Actualmente se estima que a nivel internacional el porcentaje de personas con 60 años o más para el año 2005 era de 10,3% y que para el 2020 habrá incrementado a 13,6%. (6)

Según la Organización Mundial de la Salud, las consecuencias que estos cambios demográficos impondrán a la atención de los ancianos, especialmente en aquellos países de recursos económicos más limitados, son enormes e involucrarán además, dilemas de tipo social, económico, médico y ético que no pueden ser ignorados. De confirmarse las tendencias actuales, la proporción de ancianos económicamente dependientes, aumentará de forma notable en todos los países. El aumento de la población anciana repercutirá sobre el sector de la población tradicionalmente denominado productivo, es decir, el comprendido entre los 15 y los 59 años y esta repercusión será muy significativa. Esta situación es de especial importancia para los encargados de diseñar políticas sociales, laborales, culturales y éticas que permitan el continuo aprovechamiento y la participación de los ancianos, con la dignidad y el respeto que ellos merecen. (7)

Hoy el 73.8% de las personas que nacen en el planeta vivirán más allá de sus 60 años y casi un 34% más allá de sus 80 años. Aún con las grandes inequidades del mundo, sólo el 48% de los africanos llegarán a los sesenta años y un 16.9% a sus ochenta; pero el doble de los europeos (83.4%) sobrepasarán la edad de sesenta y el 42.3% los ochenta años. La esperanza de vida a los 60 años en el 2006: 17 años para los hombres y 21 para las mujeres. En las áreas desarrolladas de 19 y 23 años y en las regiones extremadamente pobres de 15 y 17 respectivamente. El incremento de la cantidad y proporción de personas con más de 80 años en el mundo ha sido exponencial, incluso el aumento de las personas longevas (centenarias y supercentenarias), comienza a ser un hecho cada vez más común. (8)

Los incrementos en la longevidad se deben esencialmente a las disminuciones importantes de la mortalidad a partir de la década de los cuarenta, que resultaron de mejores intervenciones médicas y de salud pública, con la reducción de las muertes por enfermedades infecciosas y en las etapas tempranas de la vida. En las últimas décadas del siglo XX la mortalidad proporcional en personas mayores tiene un mayor significado en los años de vida por ganar, sobre todo en países desarrollados y en desarrollo. (8)

Los países de América Latina y el Caribe no escapan de esta tendencia, el número de adultos mayores en el 2005 era de 27 millones y para el 2025, los ancianos serán 66 millones aproximadamente. (9)

La expectativa de vida durante miles de años no superaba los 35 años. En cambio hoy en día las personas que viven en países desarrollados tienen una esperanza de vida cercana a los 80 años, e incluso las personas que habitan en los países en vías de desarrollo, salvo muy contadas excepciones, muestran una tendencia sostenida y clara en la misma dirección. (10)

La transición demográfica, se expresa en el envejecimiento de la población, el cual tiene implicaciones importantes para el desarrollo económico y social de una nación, por las demandas específicas que se plantean en materia de salud y seguridad social. Este proceso de transición demográfica ha hecho posible que en los países en vías de desarrollo se esté produciendo el envejecimiento poblacional en un lapso de tiempo menor que el que necesitaron los países desarrollados. (7, 8)

En el año 2000 el porcentaje de personas mayores de 60 años en el mundo fue de un 10% (705 millones). Este porcentaje aumenta al 20% en los países desarrollados y en los menos desarrollados, es de un 8% o aún menos (5% en África). Los mayores de 80 años, 70 millones en el mundo, residen la mayoría de ellos en los países desarrollados y es el segmento de edad con un mayor crecimiento dentro de la población anciana. (11)

Las proyecciones realizadas sobre el envejecimiento de la población para el año 2020 refieren que, la población japonesa será la más vieja del mundo: el 31% tendrá más de 60 años; y la seguirán las de Italia, Grecia y Suiza. Cinco de los diez países con mayor población de personas mayores pertenecerán al mundo en desarrollo: China, India, Indonesia, Brasil y Pakistán. La población anciana de los países en desarrollo habrá aumentado casi un 240% respecto al año 1980. (11)

El grupo de los mayores de 80 años de edad; representará el 30% de los adultos mayores en los países desarrollados y el 12% en los llamados en vías de desarrollo. (11)

Todas estas tendencias demográficas destacan al envejecimiento poblacional como el cambio más sobresaliente que ha ocurrido en la estructura de la población mundial en las últimas décadas. (12, 13)

En el año 2000 Estados Unidos tenían una población de 50 millones de personas de 60 años o más y hacia el 2025 se estima que sobrepasarán los 98 millones. (14)

En América Latina y el Caribe la transición demográfica, de comienzo reciente, se caracteriza por su rapidez. En 1950 sólo el 5.4% de la población tenía 60 años o más, en el 2002 se estimó un 8%, mientras que para el 2025 se estima un 12.8% de la población en este grupo y para el 2050 el 22%. De manera que en un siglo el porcentaje de adultos mayores se cuadruplicará. (15)

Por otro lado existe un aumento de la incidencia y prevalencia de aquellas enfermedades, básicamente degenerativas, en las que la edad avanzada es, per sé, un importante factor de riesgo y que tienden, en su evolución, hacia frecuentes situaciones de incapacidad. (16)

El proceso de envejecimiento presenta limitaciones funcionales, pérdida de autonomía y de independencia, de adaptabilidad y disfuncionalidad motriz, las cuales plantean retos y preocupaciones de vital importancia tanto para quienes las viven como para los organismos gubernamentales y que llevan a preguntarse cuáles son las condiciones de vida y de salud de la población adulta mayor. (17)



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Revista de Medicina y Ciencias de la Salud, de periodicidad quincenal, dirigida a los profesionales de la Salud de habla hispana. ISSN 1886-8924