Alzheimer. Etiopatogenia
Autor: Dr. P. García Férriz | Publicado:  11/06/2009 | Geriatria y Gerontologia , Neurologia | |
Alzheimer. Etiopatogenia.1

Alzheimer. Etiopatogenia

 

García Férriz, P.

 

A mi esposa y a mi unigénita María Rosa, mis dos sublimes amores fundidos eternamente en uno solo.

 

En los trabajos científicos hay que profundizar en los posibles aciertos; los seguros errores, olvidarlos.

 

Índice

 

01.  Resumen. Palabras clave

02.  Estudio clínico

03.  Hormonas hipofisarias

04.  Centros vegetativos del tronco cerebral

05.  Hipófisis. Hipotálamo. Hipocampo. Parasimpático

06.  Método, teoría y pruebas. Teoría electrohormonal

07.  Razonamientos

08.  Conjeturas

09.  Fundamentos científicos finales

10.  Figuras

11.  Bibliografía

 

1. Resumen

 

Toda investigación científica presenta siempre no pocas y muy complicadas dificultades para la consecución del fin propuesto. La enfermedad de Alzheimer y la del cáncer, por ejemplo, tienen en común una parecida etiopatogenia. Se trata de nuestra corriente eléctrica. La electricidad en el cáncer actúa en exceso y en la enfermedad de Alzheimer, por defecto. Pero siempre la electricidad, que en el caso de dicha enfermedad, la pérdida de actividad nerviosa va asociada a la ausencia hormonal.

 

¿Por qué creemos y postulamos que la ausencia hormonal y de electricidad son las causas principales de dicha enfermedad? Nos basamos esencialmente en dos pruebas: en primer lugar, se ha demostrado suficientemente que, aplicando el electroshock, la corriente eléctrica que se le envía al cerebro produce una positiva reacción de sus células, notándose en el enfermo una transitoria mejoría. Aquí se demuestra que a las células del cerebro no les llega la electricidad ni la acetilcolina, como más adelante veremos. La segunda prueba consiste en la disminución de la producción hormonal de la hipófisis y del hipotálamo al no recibir electricidad alguna. También cesa la actividad del parasimpático.

 

Una hemorragia en el cerebro provoca inevitablemente la pérdida de energía eléctrica en las extremidades afectadas. La ausencia de la electricidad hace que desaparezcan las energías mecánicas y químicas. Sospechamos con suficiente fundamento clínico, que este mismo proceso patológico se puede producir también en los centros vegetativos del sistema nervioso central.

 

Con la avanzada edad, inevitablemente se pueden producir muy serios trastornos funcionales y endocrinos, como trataremos de demostrar en este delicado y complicado estudio de investigación.

 

En la edad de la pubertad y aún más en la senectud, puede producirse inicialmente una atrofia celular de las glándulas endocrinas, lo que da lugar a que se produzca una disfunción del sistema nervioso parasimpático de forma progresiva. Al producirse esta anomalía nerviosa, sistemáticamente deja de producirse la acetilcolina por la muerte de las mitocondrias. Al faltar la actividad del parasimpático, se produce también la atrofia o inhibición de las células musculares de los órganos genitales y del túbulo urinario. El hipocampo queda también muy afectado. Más adelante veremos cómo la inactividad del parasimpático puede radicar en el atrofiamiento de las células normales de los parénquimas ováricos y testiculares.

 

En este trabajo de investigación, el proceso de la enfermedad de Alzheimer lo describimos resumiéndolo en estas cuatro fases:

 

1º) Dónde, cómo y por qué se produce la iniciación de la enfermedad;

2º) evolución;

3º) formación;

4º) expansión.

 

Palabras clave: Edad, hormonas, sistema nervioso, parasimpático, órganos genitales, hipófisis, hipotálamo, hipocampo.

 

2. Estudio clínico

 

Es normal que en la edad adulta y en la senectud, aparezcan determinadas enfermedades; y no están exentas las de origen nervioso y hormonal. Actualmente se admite que las hormonas que se venían atribuyendo al lóbulo posterior de la hipófisis son elaboradas en ciertos puntos hipotalámicos. La hipófisis y el hipotálamo constituyen la parte esencial de los centros vegetativos del sistema nervioso central. A estas pequeñas glándulas endocrinas les dedicaremos nuestra máxima atención, así como al parasimpático.

 

Las hormonas son sustancias químicas que actúan como elementos catalizadores. Estas sustancias, en unión de mecanismos nerviosos, ejercen las distintas funciones, subordinándolas a las necesidades del organismo en su conjunto.

 

Al sistema nervioso del cerebro siempre le acompaña la acetilcolina. Esta hormona es elaborada por las mitocondrias, lo mismo que el ATP. Si no hay electricidad, las mitocondrias no pueden producir el ATP ni la acetilcolina. Existiendo corriente nerviosa no deja de generarse la acetilcolina, ni otras hormonas producidas por el hipotálamo y la hipófisis. Si se interrumpe la conducción nerviosa no pueden efectuarse acciones químicas. Por ello, le dedicamos al sistema nervioso una importante prioridad en la investigación sobre el origen de la enfermedad de Alzheimer.

 

La acetilcolina se encuentra también en otras partes orgánicas, aparte del sistema nervioso. Dicha hormona hace la función de mediador químico en la propagación del impulso nervioso desde las terminaciones parasimpáticas al órgano efector. Esta hormona puede modificar la conducción central, facilitándola en algunos casos y deprimiéndola en otros. Normalmente tiene efectos excitables en el parasimpático. También se forma en el cerebro, debido a un proceso enzimático. Es un proceso intracelular, íntimamente ligado a la producción del impulso nervioso en el que interviene un neurofermento: la colinacetilasa.

 

Existe relación cuantitativa entre la intensidad de la descarga nerviosa y el metabolismo de la acetilcolina. Se trata, pues, de un largo proceso electroquímico. Está demostrado que al cesar la actividad nerviosa (eléctrica) se reduce bruscamente la formación de la acetilcolina y del material portador. Este fenómeno sucede en la enfermedad de Alzheimer.

 

Otra hormona no glandular, la serotonina o 5-hidroxitriptamina, es considerada como una hormona más del sistema nervioso, desempeñando la función de transmisor químico de las neuronas. Como la acetilcolina, la serotonina deja de actuar cuando cesa la actividad eléctrica.

 

La hipófisis produce un crecido número de factores hormonales. Todas las glándulas endocrinas obedecen al rectorado de la hipófisis. ¿Puede esta glándula ejercer su jerarquía sin la presencia eléctrica? Seguro que no. ¿Por qué aumenta su actividad coincidiendo con un aumento de la intensidad eléctrica? Este mecanismo electroquímico es similar al que se produce con las células malignas del cáncer. Estas actúan con mayor rapidez cuando existen mayores intensidades eléctricas.

 

 



Revista Electrónica de PortalesMedicos.com. ISSN 1886-8924

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