Medicina alternativa-complementaria en enfermedades prostáticas. Cap. 5 – Terapia biologica en cancer prostatico y crecimiento prostatico benigno sintomatico
Autor: Dr. Julio C. Potenziani Bigelli | Publicado:  24/06/2010 | Biblioteca de Medicina Alternativa , Biblioteca de Urologia , Medicina alternativa, complementaria en ... | |
Fitoterapia argumento quimiopreventivo cancer de prostata mejoria sintomatica prostatitis .9

Shoskes (2002) en su trabajo sobre Fitoterapia en Prostatitis crónica revelaba que ante la inoperancia de los tratamientos convencionales utilizados, no resulta sorprendente que los pacientes utilicen cada dia con mayor frecuencia los productos Fitoterápicos y otros tratamientos alternativos. Entre los productos se incluyen el Cernilton® (Secale-Cereale), el Zinc, la Quercetina y el Saw Palmetto (Serenoa repens). Aun cuando los resultados parecieran promisorios, los estudios sobre Fitoterapia requieren los mismos criterios científicos para la validación y aceptación que los utilizados en terapias medicas convencionales.

Aoki (2002) evaluó la eficacia y seguridad del Tamsulosin y del (Cernitin®)(Secale-Cereale) en 243 pacientes con disturbios urinarios asociados con hiperplasia prostática benigna. Se hicieron tres grupos que recibieron uno Tamsulosin, el segundo (Cernitin®)(Secale-Cereale) y el tercer grupo al que le fueron administrados ambos, todos administrados por 12 semanas. Se midieron el I-PSS, la orina residual y el uroflujograma. El I-PSS mejoró en cada grupo, así como los parametros flujográficos. La combinación Tamsulosin y Cernitin® fue el grupo que más mejoró en los parametros estudiados, no así el grupo al cual se le dio solamente Cernitin® en los disturbios urinarios asociados con la hiperplasia prostática benigna.

Wilt (2000) refirió que los trabajos con extracto de pollen (Cernilton®)(Secale-Cereale) fueron limitados, de corta duración y con un número limitado de personas enroladas en el estudio, además de presentarse una brecha en los resultados reportados y tener una calidad desconocida de las preparaciones utilizadas. Las investigaciones comparativas, según Wilt (2000) carecían de un activo y probado control. Las evidencias disponibles sugieren que el Cernilton®(Secale-Cereale) es bien tolerada y mejora modestamente los síntomas urológicos generales incluyendo la nicturia. Recomiendan agregarle a los estudios un grupo placebo e investigaciones activas-controladas para evaluar la efectividad y la seguridad clínica a largo plazo.

FITOESTRÓGENOS: (1) ISOFLAVONOIDES, (2) FLAVONOIDES Y (3) LIGNANOS

Las tres clases principales de Fitoestrógenos son los isoflavonoides, los flavonoides y los lignanos. Muchos alimentos de origen vegetal contienen cantidades variadas de éstos compuestos y centenares de plantas manifiestan algún grado de actividad estrogénica. La soya es una fuente de isoflavonoides Daidzeína y Genisteína.

Sabemos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Turek (2005) que la edad promedio a nivel mundial aumentará significativamente en los próximos 50 años y la franja poblacional que más aumentará será la de mayores de 65 años. A finales de los años ochenta existían 600 millones de personas en el mundo de en la franja etaria de 60 años o más, en el año 2005 aumentó a 1.2 billones de personas y para el año 2050 habrá 2 billones de personas, por lo cual obliga a la población profesional médica y afines, a estar preparados para las enfermedades que se presentan en éstas edades, de las cuales la hiperplasia prostática benigna así como las prostatitis y el cáncer de próstata juegan un rol protagónico indiscutible (WHO, Department of non-communicable disease prevention and Health Promotion (NPH) about aging and life course 2000).

Con éstos datos Griffiths (1998) investigó la relación de los Fitoestrógenos y las enfermedades de la glándula prostática y refirió que 50% de los hombres por arriba de 50 años sufren de síntomas asociados a la hiperplasia prostática benigna sobre todo cuando exista obstrucción de la salida vesical. Por ambas premisas, considera que la hiperplasia prostática será un problema de salud publica en éste nuevo milenio. El cáncer prostático es el segundo cáncer más diagnosticado después del cáncer de piel en la población masculina de los Estados Unidos de Norteamérica y la segunda causa de muerte después de la ocasionada por el cáncer pulmonar. La incidencia de cáncer prostático aumenta anualmente un 2 a 3%, conociendo que los factores de raza y localización geográfica son de profunda influencia. Aunque la glándula prostática es andrógeno-dependiente, se sabe a ciencia cierta que las acciones biológicas de factores endocrinos-relacionados tales como los andrógenos, estrógenos, glucocorticoides, y ciertos factores dietéticos y medioambientales mediados por factores de crecimiento regulatorios EGF, KGF, FGFs y factores de crecimiento-como la insulina I y II, los cuales son mitogénicos y directamente estimulan la proliferación celular bajo la influencia de hormonas esteroideas. Los isoflavonoides, los flavonoides y los lignanos son compuestos protectores de cáncer en poblaciones con baja incidencia de enfermedades prostáticas. la soya con su isoflavona-Genisteína tiene múltiples propiedades las cuales podrían influenciar tanto las vías de señalización endocrinas como las de crecimiento.

1. ISOFLAVONOIDES de la SOYA (Fitoestrógenos)

Los isoflavonoides de la soya comprenden tres isoflavonas principales y sus formas glicosiladas. Las tres isoflavonas principales son las Genisteína-agliconas, la Daidzeína y la gliciteina.

Los Isoflavonas-Fitoestrógenos son compuestos no esteroideos derivados de las plantas que poseen actividad biológica como los estrógenos. Son los constituyentes primarios de los productos de la soya siendo responsables del bajo porcentaje del cáncer prostático en países asiáticos, grandes consumidores de productos a base de soya. En Estados Unidos de Norteamérica fallecen 4 a 5 veces más hombres por cáncer de próstata que en Japón y que en éste país el cáncer prostático comienza más tarde y una vez instalado evolucionará y crecerá más lentamente.

En los granos de soya encontraremos muchos anticariógenos naturales como los inhibidores de las proteasas, los fitatos, los fitoesteroles, las saponinas, los lignanos y las isoflavonas. Estas últimas son modificadas por acción de las bacterias intestinales y convertidas en compuestos que presentan débil acción estrogénica en un medio bajo en estrógenos y acción antiestrogénica cuando el medio ambiente es altamente estrogénico.

Los isoflavinoides de la soya tienen 2 efectos que combaten el cáncer. El primero es en relación a la modulación de hormonas humanas por su ligero efecto estrogénico, aumentan los niveles séricos de hormonas sexuales unidas a globulinas (SHBG) por lo cual disminuye la testosterona disponible para las células y el segundo es su actividad antiproliferativa y su actividad pro-apoptósica, demostrado por la inhibición del crecimiento de células cancerosas prostáticas in vitro tanto andrógeno independientes como andrógeno dependientes, al inhibir los efecto de los factores de crecimiento sobre los receptores tirosina-kinasas y deteniendo el ciclo celular en la fase celular G1.

Además inhiben la actividad de la 5-alfa reductasa y se disminuyen los niveles de DHT con lo cual se estimula el epitelio prostático. Los productos de la soya son los más potentes agentes dietéticos disminuidores de colesterol, son fuentes de proteína (38% de su constitución) y tienen un efecto protector de la masa ósea (antiosteoporosis).

Según Jacobsen (1998) el frecuente consumo de leche de soya está asociado con un 70% de reducción de riesgo para cáncer prostático. En su estudio prospectivo sobre 225 casos incidentales de cáncer de próstata en 12.395 hombres californianos pertenecientes a los adventistas del séptimo dia quienes en 1976 fueron evaluados por la frecuencia con la cual tomaban leche de soya. Tomar leche de soya, más de 300 ml al dia, estuvo asociado a un 70% de reducción del riesgo de cáncer de próstata.

Fullerton (2000) refería la inducción de apoptosis (muerte celular programada) en células cancerosas prostáticas in vitro, por la acción de los betaglucanos (polisacárido del hongo Maitake) con efectos citotóxicos a través de stress oxidativo.

Los Fitoestrógenos de los productos de la soya producirán un incremento de las hormonas sexuales unidas a las globulinas a través de la síntesis hepática y esto disminuirá la biodisponibilidad de la testosterona. Las isoflavonas afectan no solo el metabolismo hormonal pero también las enzimas intracelulares, la síntesis de proteínas, las propiedades del factor de crecimiento, inhiben la proliferación celular, la angiogénesis e inducen apoptosis, con inhibición de la 5 alfa reductasa, y con antagonistas de los estrógenos por competir con el estradiol para alcanzar los receptores estrogénicos.

Los lignanos y los fitoestrógenos-isoflavinoides producen inhibición de la actividad de la enzima aromatasa, una enzima citocromo P450, que disminuirá la conversión de andrógenos a estrona y estradiol, por lo que podrían tener un rol protector en el desarrollo de cánceres relacionados al sistema hormonal como el cáncer prostático (dependiente a la dihidrotestosterona). Los lignanos e isoflavonas con estructura molecular muy similar a la demostrada por los esteroides podrían modular el sistema hormonal humano y la acción hormonal sobre los tejidos diana (entre ellos la próstata).

Jenkins (2003), mencionaba que la soya no tiene efectos sobre el PSA total o sobre la fracción libre, pero si tiene efecto reduciendo las lipoproteínas de baja densidad (LDL), pero sus acciones sobre al cáncer de próstata podría ser por mecanismos no hormonales.

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