Traumatismo encefalocraneano. Manual de consulta. Cuarta Parte
Autor: Dr. Alberto Ochoa Govin | Publicado:  10/09/2009 | Traumatismo encefalocraneano. Manual de consulta. , Neurologia , Neurocirugia | |
Traumatismo encefalocraneano. Manual de consulta. Cuarta Parte.3

Tabla número 10. Gérmenes productores de meningitis según la edad.

 

Edad - Germen más frecuente

 

Neonatos - Escherichia coli

  • Streptococcus agalactiae (grupo B)
  • Listeria monocytogenes

 

Menores de 10 años - Virus

  • Haemophilus influenzae
  • Streptococcus pneumoniae
  • Neisseria meningitidis

 

Adultos – Estreptococo pneumoniae

  • N meningitidis

 

Ancianos - Estreptococo pneumoniae

  • Bacilos gram negativos
  • L. monocytogenes

 

Fisiopatología de la meningoencefalitis.

 

Una vez la bacteria ingresa al sistema nervioso central (SNC) -por estados de inmunodeficiencia y por contacto directo de tipo postraumático o posquirúrgico- desencadena una reacción inflamatoria aguda y difusa, con exudado principalmente en la piamadre. En este exudado participan inicialmente los neutrófilos, luego se acumulan linfocitos y células plasmáticas. Si la reacción inflamatoria es grave puede producirse la trombosis de las venas piales y un infarto cere­bral subyacente, al igual que una hidrocefalia si el exudado meníngeo blo­quea los agujeros de Luschka y Magendie. De igual manera en las cisternas basales pueden comprometerse los nervios craneal es, principal­mente el VI par.

 

Las endotoxinas bacterianas pueden atravesar los espacios perivasculares de Virchow-Robin y afectar el encéfalo subyacente, desencadenando edema subpial y vasculitis.

 

En los lactantes se pueden presentar las efusiones, los higromas subdura­les y la hidrocefalia que es la complicación postinfecciosa más frecuente en este grupo de edad.

 

Manifestaciones clínicas de las meningoencefalitis.

 

En todos los grupos de edad se encuentran signos de irritación meníngea como son las respuestas de Kernig y Brudzinski y la rigidez de nuca, que pueden estar acompañadas de fiebre, vómitos, cefalea, irritabilidad y tras­tornos de la conciencia que pueden llegar al coma.

 

Las convulsiones generalizadas son raras; en los lactantes y niños me­nores es común encontrar episodios convulsivos generalizados que deben diferenciarse de la convulsión febril común en esta edad.

 

En los neonatos clínicamente se observa abombamiento de las fonta­nelas, letargo, rechazo al alimento y vómitos; su curso es grave y se corre­laciona con una alta mortalidad. En los ancianos el diagnóstico puede ser muy sutil, a menudo sólo se detectan trastornos del comportamiento y del estado de conciencia.

 

Algunos factores clínicos pueden orientar hacia el germen causal; por ejemplo la meningitis que acompaña las infecciones del tracto respiratorio alto y de los oídos en el niño hace pensar en Haemophilus influenzae.

 

En los pacientes con infecciones de oídos, senos paranasales, pulmón o en sincronía con una endocarditis bacteriana las meningitis se asocian al S. pneumoniae o infecciones mixtas que incluyen los anaerobios.

 

En pacientes inmunosuprimidos la aparición de meningitis hace pensar en S. pneumoniae, L. monocytogenes o bacilos gramnegativos como posible germen causal.

 

La meningitis meningocócica puede acompañarse de un brote purpúrico y petequial, o en su forma más letal de un colapso circulatorio, lo que se conoce como el síndrome de Waterhouse-Friderichsen.

 

Diagnóstico de las meningoencefalitis.

 

El estudio citoquímico del líquido cefalorraquídeo (LCR) y el cultivo bacteriológico son los medios paraclínicos más importantes. Usualmente se encuentra aumento en la pre­sión de apertura del LCR; éste puede mostrar características de turbidez, xantocromía y linfocitos en las etapas tardías.

 

Las proteínas se encuentran elevadas con valores por encima de 100 miligramos/dl. La glucorraquia está dis­minuida a un nivel menor de 40 miligramos/dl o en un porcentaje inferior al 40% de la glicemia. La coloración de Gram del centrifugado de líquido cefalorraquídeo (LCR) puede revelar bacterias o reacción leucocitaria.

 

Algunos estudios complementarios pueden ser útiles para valorar el grado de infección son: el hemoleucograma que puede mostrar neutrofilia con desviación a la izquierda y el aumento de la sedimentación globular. La valoración de reactantes de fase aguda como la proteína C reactiva ayuda en casos dudosos a diferenciar la meningitis aguda bacteriana de la forma aséptica.

 

Los estudios de imagen como la tomografía axial computarizada - TAC- y la resonancia magnética nuclear -RMN- tienen un aporte limi­tado en la evaluación inicial; sin embargo, pueden emplearse para la valo­ración de complicaciones como la efusión subdural, la hidrocefalia postinfecciosa y el absceso cerebral.

 

Tratamiento de las meningoencefalitis.

 

Inmediatamente se realice la punción lumbar y se envíe la muestra para cultivo se deben iniciar antibióticos de amplio espectro. La elección del antibiótico se determina según la epidemiología, edad, factores clínicos asociados y condiciones generales del paciente; su evo­lución diaria y el antibiograma determinan la necesidad de modificar el esquema de antibióticos adoptado. La dosificación se expresa en la tabla número 11.

 

La duración del tratamiento antimicrobiano oscila entre 10 Y 14 días. Es prudente valorar la respuesta a la terapia con estudios de con­trol del líquido cefalorraquídeo (LCR).


Revista Electrónica de PortalesMedicos.com. ISSN 1886-8924

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