Traumatismo encefalocraneano. Manual de consulta. Cuarta Parte
Autor: Dr. Alberto Ochoa Govin | Publicado:  10/09/2009 | Traumatismo encefalocraneano. Manual de consulta. , Neurologia , Neurocirugia | |
Traumatismo encefalocraneano. Manual de consulta. Cuarta Parte.4

En los niños, cuando existe una reacción inflamatoria grave, se pueden asociar esteroides tipo dexametasona, ya que varios estudios clínicos han reportado disminución en la incidencia de la sordera postinfecciosa.

 

Especialmente en niños se debe controlar la fiebre. No se recomien­da el uso profiláctico de los anticonvulsivantes, sólo se prescriben en caso de crisis.

 

Medidas preventivas en las meningoencefalitis.

 

En caso de meningitis meningocócica debe hacerse inmunización contra N. meningitidis epidémica y los contactos domiciliarios deben recibir ri­fampicina 10 miligramos/kilogramo/día por dos días.

 

Tabla número 11. Dosis de los antibióticos usados en el manejo de las infecciones del sistema nervioso central (SNC).

 

TCE_traumatismo_craneoencefalico/dosis_antibioticos_SNC

 

Ulceras y sangramientos digestivos.

 

Debido a una situación general de alerta que presenta el organismo el cual denominamos estrés postraumático agudo, o al empleo de esteroides en el tratamiento sobre todo si no se toman medidas de protección gástrica con medicamentos como la ranitidina preferentemente por vía intravenosa a razón promedio de 50 miligramos cada 8 o 12 horas; el omeprazol y el hidróxido de aluminio por vía oral. Ver complicaciones médicas extracraneales.

 

Fístula de líquido cefalorraquídeo traumática.

 

Son más frecuentes en las fracturas de la base del cráneo con ruptura de la duramadre y de la aracnoides. El drenaje del líquido cefalorraquídeo (LCR) muchas veces suele ocurrir por vía nasal cuando hay fracturas de la lámina cribosa del etmoides, o a través del conducto auditivo externo cuando hay fracturas del peñasco del hueso temporal.

 

La fístula de líquido cefalorraquídeo (LCR) es la salida de líquido por una comunicación anormal del espacio subaracnoideo con el exterior, ocasionada por daños de las envolturas óseas y meníngeas del sistema nervioso central.

 

Hay dos tipos de fístulas: traumáticas y no traumáticas. Según la clasificación de Ommaya las primeras son accidentales o posquirúrgicas y las segundas se pueden presentar con hipertensión intracraneal o con presión intracraneal normal.

 

Las fístulas más frecuentes son las de origen traumático agudo, producidas como mencionamos anteriormente por fracturas de la base del cráneo con desgarro de la duramadre y la aracnoides, lo cual conecta el espacio subaracnoideo con el exterior por medio de los senos paranasales, las mastoides, el conducto auditivo externo o una herida abierta. Las fístulas de líquido cefalorraquídeo (LCR) ocurren en el 2 o 3% de todos los pacientes con traumatismo encefalocraneal (TEC) y en el 5 al 11% de los que tienen fractura de base de cráneo.

 

En cuanto a las fístulas posquirúrgicas, la rinorraquia puede ocurrir después de cirugías transesfenoidales para abordajes de la silla turca y de cirugías intracraneales relacionadas con los senos paranasales. En cirugías de las fosas media y posterior la complicación se relaciona con la apertura de las celdas mastoideas. Es frecuente la salida de LCR por la herida quirúrgica en el periodo postoperatorio inmediato cuando se presenta meningitis. El diagnóstico se hace al observar la salida de líquido al exterior por la herida quirúrgica, en el defecto traumático, o a través de un orificio anatómico.

Es importante determinar si el líquido que sale es LCR, para lo cual existen algunas pruebas: la prueba de halo, determinar la cantidad de glucosa en el líquido eliminado. Se tiene seguridad de que es líquido cefalorraquídeo (LCR) cuando la cantidad de glucosa es superior a 50 miligramos%, también la inyección por vía lumbar de un isótopo radioactivo; luego se mide la radiación en algodones impregnados por el líquido. Además se comprueba la presencia de un neumoencéfalo en el RX de cráneo.

 

Para conocer la posible localización del defecto óseo y meníngeo se utiliza los siguientes métodos:

 

  • La otoscopia bilateral para comprobar, a través del tímpano si la cavidad del oído medio está llena de líquido.
  • Los RX simples que son de utilidad cuando existe una lesión extensa con fracturas complejas y desplazamientos fragmentarios, también cuando se observan neumoencéfalos o niveles hidroaéreos en los senos, o mastoides.
  • El TAC de cráneo que permite observar defectos de la lámina cribosa y colecciones de LCR.
  • La cisternografía con isótopos por vía intratecal lumbar para localizar el lugar por donde se elimina el isótopo.
  • La cisternografía con contraste opaco, la cual permite, a veces observar la salida del contraste por el defecto intracraneal.

 

El tratamiento inicial de las fístulas traumáticas es conservador y consiste en reposo en cama, evitar sonarse la nariz y dieta seca.


Revista Electrónica de PortalesMedicos.com. ISSN 1886-8924

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