Traumatismo encefalocraneano. Manual de consulta. Cuarta Parte
Autor: Dr. Alberto Ochoa Govin | Publicado:  10/09/2009 | Traumatismo encefalocraneano. Manual de consulta. , Neurologia , Neurocirugia | |
Traumatismo encefalocraneano. Manual de consulta. Cuarta Parte.6

Las fracturas de la órbita y del canal óptico y los hematomas orbitarios de origen traumático o espontáneo pueden expresarse por un compromiso de la función del nervio óptico: ceguera o defectos campimétricos unilaterales e incongruentes. En el examen físico, además de lo anterior, se encuentra ausente la respuesta pupilar al estimulo lumínico directo y presente el reflejo consensual por estimulo del lado no afectado. El tratamiento es controvertido, por ejemplo: para algunos especialistas están indicadas la exploración y descompresión del nervio en el canal óptico en caso de fracturas, para otros no. El pronóstico es reservado, aunque algunos pacientes presentan cierto grado de recuperación visual.

 

Trauma maxilofacial asociado al traumatismo encefalocraneal (TEC).

 

El aumento del número de pacientes sobrevivientes a los politraumatismos graves hizo necesario tratar en forma interdisciplinaria los traumas craneofaciales complejos. Actualmente tiene gran acogida el tratamiento dentro de las primeras 24 a 48 horas de este tipo de lesiones. A los pacientes con compromiso neurológico se les realiza primero el procedimiento neuroquirúrgico; en los casos de trauma combinado del cráneo y el esqueleto facial, la restauración anatómica correcta es la meta.

 

La mayor parte de las fracturas faciales se sospechan durante la realización de la historia clínica y el examen físico, el cual incluye la palpación y exploración cuidadosa del esqueleto facial, la dentadura y la oclusión. Los rayos x pueden diagnosticar fracturas de estas regiones; sin embargo, las fracturas faciales complejas requieren una tomografía axial computerizada (TAC), pues proporciona una excelente evaluación imagenológica y con esto se determina la gravedad del trauma.

 

Fracturas del seno frontal.

 

Estas ocurren aproximadamente en el 10% de los traumas maxilofaciales, aún más cuando son por alta velocidad. La fractura del seno frontal no es por lo general una amenaza inmediata para la vida, no obstante un tratamiento inadecuado resulta en complicaciones graves como meningitis, neumoencéfalo o absceso cerebral. Los hallazgos en el examen físico pueden ser fístula de líquido cefalorraquídeo (LCR), depresión de la frente, laceración o descenso del reborde supraorbitario, disminución del tamaño de la órbita y crepitación ósea a la palpación.

 

Fractura dental y del soporte óseo alveolar.

 

Son comunes en los traumas faciales. Las fracturas parciales de los dientes pueden ser estabilizadas con barras, arcos o alambrado. Cuando hay avulsión de un diente, este puede ser reimplantado en la primera hora. La fractura del proceso alveolar debe ser reducida, estabilizada y fijada.

 

 

Fractura mandibular.

 

La mandíbula está expuesta, con frecuencia a fracturas múltiples producidas por el efecto de contragolpe en el 50% de los casos. Es fácil de diagnosticar por que los pacientes frecuentemente se quejan de no sentir los dientes correctamente. El examen físico revela una mala oclusión, equimosis en el piso de la boca y, ocasionalmente, deformidad en la región de la fractura. La anestesia sobre el área inervada por el nervio mandibular debe alertar al clínico hacia este diagnóstico, para ordenar RX panorámicos.

 

La meta del tratamiento incluye la adecuada reducción de la fractura y la restauración de la oclusión normal y la simetría facial.

 

Fractura del maxilar superior.

 

Ha sido clasificada por Le Fort como I, II o III, es decir fractura horizontal, piramidal o disminución craneofacial; en realidad muchas fracturas maxilares son una combinación de estos tipos clásicos, el TAC permite el diagnóstico correcto.

 

En general, el tratamiento de fracturas faciales complejas comienza con la fijación de la mandíbula para obtener oclusión seguida por el tratamiento de la fractura periorbitaria.

 

Fractura nasal.

 

Es la fractura más común de la cara. Durante la evaluación inicial, el edema, algunas veces, impide la adecuada detección de la fractura, la cual produce desviación hacia fuera o inestabilidad. Los RX y la tomografía axial computerizada (TAC) permiten delinear la extensión de la lesión. La fractura nasal puede ser tratada inmediatamente después del trauma antes que el edema o la obstrucción de la vía aérea se presenten o, aproximadamente, cuatro días más tarde cuando el edema de los tejidos blandos haya disminuido.

 

Fractura órbito-cigomática.

 

El cigoma es una estructura facial importante que proporciona soporte a la parte anterolateral de la órbita. Las lesiones faciales a gran velocidad pueden afectar esta estructura, lo cual se sospecha en la palpación del cigoma, un examen oftalmológico anormal, mala oclusión dental, mala alineación del maxilar y la mandíbula y la compresión del nervio infraorbitario.

 

Fractura naso etmoideo-orbital.

 

Esta fractura se presenta cuando el fragmento óseo central está aislado pero unido por el tendón medial central, situación que produce telecantos. La fractura se debe sospechar en el trauma brusco de la parte media de la cara.

 

Fractura de la órbita.

 

El paciente con fractura orbital se queja casi siempre de diplopia. En el examen físico se aprecia desigualdad en la posición de los ojos, enoftalmos, dificultad en la elevación del ojo y parestesias de la mejilla en el lado ipsilateral.

 

La pared orbitaria inferior es la más vulnerable, allí la fractura puede causar atrapamiento del músculo recto inferior, situación que exige corrección quirúrgica, liberación del músculo y plastia del piso de la órbita. La fractura de la pared lateral se asocia, en ocasiones, con el síndrome de la hendidura esfenoidal, en el cual hay parálisis del III, IV, V y VI pares craneales. La fractura puede extenderse y compromete el canal óptico lo que causa daño al nervio óptico en su trayecto intracanalicular.


Revista Electrónica de PortalesMedicos.com. ISSN 1886-8924

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