Cirugia menor en atencion primaria de salud. Nuestra experiencia en 1 año
Autor: Dra. Elsa Aguilar Gutiérrez | Publicado:  14/08/2009 | Cirugia Plastica Estetica y Reparadora , Cirugia General y Digestiva , Medicina Familiar y Atencion Primaria , Imagenes de Cirugia Plastica Estetica y Reparadora , Imagenes de Cirugia General y Digestiva | |
Cirugia menor en atencion primaria de salud. Nuestra experiencia en 1 año.5

No queremos, de ninguna manera, ni es nuestro objetivo criticar uno u otro modelo, sino simplemente que se entienda el por qué de nuestra propuesta en relación al grupo de patologías que pudieran ser tratadas en la atención primaria, ya que su tratamiento quirúrgico no diferiría del realizado en el hospital, siempre y cuando se proceda a una correcta evaluación preoperatoria de cada caso y se contara con quirófano e instrumental adecuados así como con especialistas competentes. Pensamos además que éstos pudieran irse sumando gradualmente y de esta forma aumentar la variedad de procedimientos a realizar.

 

Con respecto al número de intervenciones realizadas durante el año que se describe, comprendido entre el 1º de Marzo del 2008 al 28 de Febrero del 2009, se constata una disminución evidente durante el 2º y 4º trimestre, lo cual pensamos está vinculado con los meses de verano (Julio y Agosto) en el segundo y con el fin de año en el último, épocas en las cuales un volumen importante de los pacientes prefieren diferir las operaciones electivas.

 

Si analizamos la edad de los pacientes intervenidos, encontramos gran diversidad entre los diferentes trabajos publicados, en el presente estudio durante todas las épocas del año, se mantuvieron mayoritariamente aquellos incluidos en el grupo de 40 a 59 años. Creemos que se deba a que numerosas patologías dermatológicas aparecen con mayor frecuencia en estas edades, y es en estas edades también donde las afecciones cosméticas son motivo de intervenciones quirúrgicas con mayor frecuencia.

 

El 70.5% de los pacientes intervenidos correspondían al sexo femenino. Similares resultados son reportados por otros autores quienes encuentran en sus series mayor porcentaje de mujeres intervenidas (1, 2, 6, 8, 9, 15).

 

Más de las ¾ partes de los pacientes, 77.7%, acudieron al servicio de forma espontánea. Si se analiza este dato con respecto a la facilidad de los enfermos para solicitar y recibir tratamiento quirúrgico especializado, consideramos esto como un dato positivo, pero si lo analizamos desde el punto de vista de su médico de familia ¿sería esto adecuado? Habría que hacer discusiones al respecto para poder llegar a conclusiones.

Desde el punto de vista del dermatólogo del área sucede un detalle interesante, al igual que lo referido por Arribas Blanco, J.M. et al en su trabajo (6), el dermatólogo envía al paciente al cirujano cuando se trata de patología dermatológica quirúrgica, en nuestro trabajo sucedió de igual forma, en consecuencia, en este estudio, el enfermo en la mayoría de las ocasiones obvia este paso y acude directamente al servicio de Cirugía Menor en aras de ahorrar tiempo entre ambas consultas, y así tenemos que a pesar de ocupar las afecciones dermatológicas más de la mitad de las intervenciones (303 pacientes - 53.8%), sólo 30 de ellos llegó al servicio de Cirugía Menor después de haber sido valorado por el Dermatólogo. Pensamos que hay que reforzar la interrelación entre ambos.

 

Con respecto a la clasificación de los pacientes de acuerdo a la presencia de riesgo quirúrgico o no, se fue bien estricto al momento de la selección de aquellos que podían ser intervenidos, siempre y cuando estuvieran incluidos en las clasificaciones ASA 1 ó ASA 2 y su patología de base estuviera compensada y en los casos que no sucedió de esta forma, eran enviados a su médico de familia, internista, endocrinólogo u otro especialista correspondiente para nueva adecuación de su tratamiento. Siempre primó el sentido común y el afán de “ayudar y no dañar”. El número de pacientes en ambos grupos fue similar y no estuvieron relacionados con la aparición de complicaciones.

 

Relacionado con el diagnóstico preoperatorio, aunque anteriormente al comentar la forma de concurrencia al servicio, hicimos alusión a la patología dermatológica como la más frecuente, queremos hacer un alto sobre este aspecto. Primero, que incluimos solamente aquellas patologías susceptibles de intervenciones quirúrgicas electivas, limpias o no contaminadas, pues éstas son tributarias de tratamiento quirúrgico de urgencia en los cuerpos de guardia de los policlínicos u hospitales (ejemplo: incisión y drenaje de abscesos, extracción de cuerpos extraños) y segundo, que en nuestro modelo, repetimos, se trasladan los especialistas de la atención secundaria hacia la comunidad, por lo que la variedad de procedimientos a realizar pueden ser mayores, en dependencia de la habilidad del cirujano y siempre y cuando se cuente con un salón de operaciones adecuado y bien equipado y haya existido una correcta selección de los pacientes.

Dado que en todos los artículos consultados, la cirugía menor en la atención primaria es realizada por médicos de familia, que se circunscriben fundamentalmente a la realización de cirugía dermatológica no tenemos puntos de comparación, aunque si nos llamó la atención que en uno de sus artículos Arribas Blanco et al.(9) refiere que en la cirugía menor en la consulta del médico de familia y tratándose de afecciones dermatológicas el motivo más habitual de este proceder fue el estético.

 

Otros como Beneyto Castelló et al. (11) señalan que existen importantes controversias entre diferentes autores a la hora de definir qué practicas de cirugía menor sería aconsejable realizar en atención primaria y que incluso en un estudio realizado en la Comunidad Valenciana, 63.2% de los dermatólogos encuestados se mostraron contrarios a la realización de cualquier tipo de cirugía menor en Atención Primaria. Por supuesto, todo lo anterior teniendo en cuenta que este tipo de servicio es realizado por los propios médicos de familia, que pudieran estar poco adiestrados en diagnóstico de lesiones malignas o no y en técnicas quirúrgicas.

 

Cuando analizamos el tipo de intervención realizada, como es lógico esperar en una serie donde predominan las afecciones dermatológicas, predominaron la electrofulguración y la exéresis de la lesión. En ningún caso se realizó criocirugía por no contar con esta técnica en nuestra unidad. La cirugía cosmética y los tiempos de reconstrucción, en 87 y 60 casos respectivamente, no se corresponden con los diagnósticos preoperatorios de las afecciones cosméticas y las deformidades superficiales, y ello se debe a que ambas técnicas quirúrgicas fueron aplicadas también a otros tipos de patologías. Pongamos un ejemplo: ante un paciente con diagnóstico preoperatorio de Xantelasma en un párpado superior y teniendo en cuenta su tamaño, así como la relación riesgo/beneficio se le realizó una blefaroplastia superior con vistas a mantener la simetría bilateral y buen grado de aceptación del paciente.

Como vemos, en una afección dermatológica se aplicó una técnica de Cirugía Plástica, por supuesto esto está vinculado directamente al cirujano que realiza la intervención y que es traído de la atención secundaria como ya habíamos explicado anteriormente, por lo que recalcamos que precisamente en este aspecto es que diferimos de los otros modelos.

 

Respecto al tiempo de espera transcurrido entre diagnóstico preoperatorio e intervención quirúrgica nuestros resultados (54.7% de los pacientes operados entre los 7-14 días) son similares a los de otras series donde se practicaba cirugía menor en AP, y así tenemos que Tárraga López refiere tan sólo una media de 7 días en uno de sus trabajos mientras que en otro reporta 12 días, Menárguez Puche et al. describe 12 días, Estévez Sacristán et al. reporta aproximadamente 13.5 días, Arribas Blanco et al.: 2 semanas, por sólo mencionar algunos. (2, 6, 7, 8, 12).


 



Revista Electrónica de PortalesMedicos.com. ISSN 1886-8924

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