La resistencia bacteriana hasta el 2010
Autor: Lic. E. Arelys Reyes Expósito | Publicado:  27/04/2010 | Enfermedades Infecciosas , Medicina Preventiva y Salud Publica , Farmacologia , Diapositivas de Farmacologia , Diapositivas de Enfermedades Infecciosas , Diapositivas de Medicina Preventiva Salud Publica | |
La resistencia bacteriana hasta el 2010 .8

La retapamulina. Pertenece al grupo de las pleuromutilinas. Es el primer antibiótico de ese grupo aprobado para el uso en los seres humanos, específicamente para el tratamiento de las infecciones bacterianas cutáneas superficiales no complicadas. Tiene acción bacteriostática y actúa inhibiendo la síntesis proteica en la subunidad 50s de ribosoma bacteriano.

Tigeciclina: este es el primer fármaco de una nueva clase terapéutica, denominada glicilciclina, cuya estructura única proporciona un espectro extendido de actividad in vitro y evita mecanismos de resistencia bacteriana. Está indicada en pacientes mayores de 18 años de edad y su dosis inicial es de 100 mg IV, seguida de 50 mg IV c/12 horas. “En pacientes con insuficiencia renal, no requiere de ajuste de dosis ni se elimina por diálisis, mientras que en insuficiencia hepática, si es leve a moderada no

Daptomicina: recientemente aprobado por la FDA, es el primer lipopéptido, cuya acción daña la función de la membrana celular bacteriana, con una eficacia comparable a la de vancomicina. No debe utilizarse en infecciones respiratorias bajas, ya que no alcanza buenas concentraciones pulmonares. Está indicada en pacientes con bacteriemias, en infecciones complicadas de la piel y tejidos.

A pesar de la existencia de estos buenos antimicrobianos, la prudencia y el buen uso exigidos obligan a restringir su utilización y a utilizar los antimicrobianos de elección habitual si no hay resistencia, ausencia de respuesta o intolerabilidad. De esta forma se evitará o retrasará la aparición de resistencia.

resistencia_bacteriana_antibioticos/uso_acertado_antimicrobianos

Los datos locales sobre sensibilidad a los antimicrobianos son los más importantes para pronosticar la probabilidad de resistencia.

La estratificación de los datos del antibiograma según otras características de los pacientes podría ser útil para mejorar la selección del tratamiento empírico, pero todavía no se dispone de datos para confirmar eso.

El Centro Nacional para Normas Clínicas de Laboratorio (NCCLS) ha propuesto una nueva guía para laboratorios de microbiología clínica con el fin de mejorar la normalización del protocolo de preparación de antibiogramas y de presentación de informes al respecto.

La guía comprende definiciones de “aislado-paciente” y otros datos útiles para interpretar los informes de los antibiogramas preparados en diferentes laboratorios.

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La introducción de toda nueva clase de antimicrobianos va seguida de la manifestación de resistencia.

Ya en el decenio de 1950, Stafilococo aureus resistente a la penicilina era una grave amenaza en los hospitales y salas de recién nacidos.

En el decenio de 1970, surgió y se propagó Stafilococo aureus resistente a la meticilina, fenómeno conducente al uso generalizado de vancomicina.

En el decenio de 1990, surgieron y se propagaron con rapidez los enterococos resistentes a la vancomicina; en su mayoría, estos microorganismos son resistentes a otros antimicrobianos tradicionales de primera línea.

A fines del siglo XX, se documentó la existencia de las primeras cepas de Stafilococo aureus con menos sensibilidad a la vancomicina, lo que suscitó preocupación de que pudiera aparecer en el horizonte una cepa de Stafilococo aureus totalmente resistente a la vancomicina.

En junio de 2002 se detectó el primer caso de infección por Stafilococo aureus resistente a la vancomicina.

Prevención de la transmisión: Rompa la cadena de contagio

Hecho:

El personal de salud puede propagar agentes patógenos resistentes a los antimicrobianos de un paciente a otro

El personal de salud es un elemento importante de la cadena de transmisión en los hospitales.

Los agentes patógenos resistentes a los antimicrobianos se transmiten de un paciente a otro cuando ocurren lapsos en los buenos hábitos de lavado de las manos y en otras prácticas de control de infecciones.

El personal de salud también puede transmitir su propia flora y otros agentes patógenos infecciosos a los pacientes.

Algunas medidas lógicas sencillas pueden evitar la propagación de agentes patógenos de los proveedores de atención de salud a sus pacientes.

Entre esas medidas cabe citar:

Quedarse en casa cuando la persona tenga una infección transmisible a los pacientes y a los compañeros de trabajo en el hospital.

Taparse la boca al toser o estornudar.

Lavarse bien las manos antes y después de estar en contacto con los pacientes.

Dar ejemplo a los estudiantes, pasantes y colegas.



Revista Electrónica de PortalesMedicos.com. ISSN 1886-8924

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