Adelgace sin prohibiciones
Autor: Dr. Ernesto E. Villalba Supka | Publicado:  4/08/2008 | Endocrinologia y Nutricion , Medicina Familiar y Atencion Primaria , Temas de Interes General | |
Adelgace sin prohibiciones.1

Adelgace sin prohibiciones

 

Dr. Ernesto E. Villalba Supka

 

Índice de capítulos

                                                                                                         

  • A modo de introducción
  • Nutrientes
  • Motivos por los que usted puede engordar
  • Cuál es su peso y cuáles sus medidas
  • Calorías
  • Sugerencias para hacer dieta
  • Antes de iniciar la dieta
  • Adelgace sin prohibiciones
  • Tabla de calorías de los alimentos
  • Equivalencias (autoayuda)
  • Algunas dietas de 800 a 1800 calorías
  • Menúes de orientación para desayuno, almuerzo y cena
  • Recetas light
  • Combata el sedentarismo
  • Tabla de gastos energéticos
  • Mantenerse en peso
  • Algunos beneficios de mantenerse flaca
  • Complicaciones orgánicas producidas por la obesidad
  • El cuerpo no es sólo un cuerpo
  • Para recordar
  • Bibliografía

 

A modo de introducción

 

Un acercamiento

 

Nadie puede discutir hoy que la obesidad es un estado de salud no normal. Las causas de esta anormalidad deben buscarse tanto en las condiciones culturales de las dife­rentes épocas y países como en las actitudes personales. La obesidad es, por su frecuencia, una de las enfer­me­dades más comunes en el ser humano y por los trastornos que produce, también una de las más preocupantes. Es uno de los problemas de salud más antiguos señalados en la histo­ria de la humanidad (se han encontrado casos hasta en la Edad Media) y se ha mantenido, como sabemos, hasta la actualidad. Con la aparición de la tecnología el problema se ha agravado, ya que produjo la aparición de alimentos sumamente refinados y aún modificados en su calidad y en su valor nutritivo.

 

El confort que se sumó a la tecnología provocó además un aumento en el sedentarismo, al disminuir la actividad física. Así, el individuo almacena energía en forma de grasas en todo el cuerpo. Por eso decimos:

 

obesidad = seden­tarismo

sedentarismo = confort + tecnología

 

Los riesgos de la obesidad se ciernen sobre todas las perso­nas, sea cual fuere su sexo o edad, que comienzan a desviarse de una norma alimentaria relativamente estrecha. En su ini­cio, este desvío es de escasa importancia, pero se va vol­viendo de una gravedad mayor a medida que el exceso se acen­túa. Cualquiera está expuesto a estos riesgos; niños, adultos, y más aún la tercera edad, en la que sus consecuen­cias se hacen más graves. La merma del rendimiento físico, psíquico e intelectual no distingue entre hombre o mujer, rico o pobre.

 

Como toda enfermedad tiene su característica, que en este caso es el aumento de peso. Se considera obesidad cuando éste está por encima del 20% del peso ideal, indicado por las tablas. Este exceso se calcula según la edad, el sexo, la estatura y la contextura ósea. Además está directa o indirec­tamente asociada a una variedad de enfermedades que determi­nan entre el 15% y el 20% de los índices de mortalidad.

 

Contrariamente de lo que se cree comer bien no siempre es sinónimo de alimentarse correctamente. Para algunas personas puede significar ir al mejor restaurante de la ciudad y poder comer los platos más exóticos y exquisitos de su cocina. Para otras, comer lo que más les guste. Y para muchas otras, comer bien significa sencillamente un atracón.

 

Los animales comemos con el fin de aportar al organismo las sustancias que le son imprescindibles para su superviven­cia y a la vez reponer otras que, por alguna razón se encuen­tren en estado deficitario. Así, cuando algún paciente nos pregunta que debe comer para sentirse bien, nuestra respuesta  es simple: de todo y variado. Se debe comer de todo, aún en los casos en los que se quiera iniciar un tratamiento para bajar de peso.

 

Se ha demostrado que es mas efectivo premiar los logros que castigar los desaciertos. Pensemos, por ejemplo, en cuando éramos chicos. Muchas veces hacíamos cosas que sabía­mos prohibidas y sabiendo también el castigo que aguardaría después. Sin embargo, teníamos en cuenta que el castigo duraba poco, y no alcanzaba a disminuir el placer que había producido la travesura. En cambio estudiábamos mucho más a fondo si obtener buenas notas significaba recibir el merecido premio que esperábamos. Con nuestra figura ocurre lo mismo.

 

Al proponernos bajar de peso, debemos olvidarnos de la parte negativa, del sufrimiento y revisar, por otra parte, nuestro estilo de vida. Pensar en lo que se quiere lograr.

 

Bajar de peso nunca debe ser un mecanismo para sufrir un castigo. Tener un peso adecuado es, sobre todo, el resultado de una vida de satisfacción personal que está al alcance de todos.


Ver: El mejor nutricionista de España

 

Mujer y obesidad

 

En este siglo no puede ser ignorada la presión que la exigencia de ser delgada ejerce sobre la mujer. Hoy, las mujeres están asediadas por la vida moderna, la moda, la competencia profesional; y es precisamente por estas razones por las que debe ceder compromisos y hacerse tiempo para un cambio de vida. Reprogramar y pensar en actitudes positi­vas.

 

Otro de los inconvenientes es el tiempo de duración de la dieta. Suele acortarse o ser discontinuo principalmente por ansiedad o por problemas familiares, económicos, labora­les, crisis de edad, etc.

 

Nunca debe bajar de peso porque otros se lo digan o porque siempre se compara con las modelos de las revis­tas o de la televisión. Adelgace porque eso es importan­te para su vida.

 

Hay que ser, además, realista, no se puede preten­der tener a los cuarenta años el peso que se tenía a los veinte. Mírese al espejo y evalúe la posibilidad de una belleza de figura más redondita, con curvas y personali­dad que no pueden dejar de ser sensuales. Pero sobre todo, su objetivo nunca debe ser alcanzado con el precio del sufrimiento diario de dejar de comer.

 

Cambiar de hábitos alimenticios no tiene que plantearse como un castigo, sino como un medio para conseguir algo mejor. Aparte los pensamientos negativos y vea las compensa­ciones psíquicas y físicas que le darán tener un cuerpo saludable y un peso ideal.

 

No deben buscarse soluciones mágicas, sino comer en forma inteligente, equilibrada y balanceada. Adquirir nue­vos hábitos es pensar a largo plazo, tal vez para siempre, y aunque al principio cueste el cambio, como suele ocurrir con todas las cosas, con el correr del tiempo se irá acostumbran­do. Si usted tiene sólo unos pocos kilos de más, trate con mayores motivos de adecuarse a estos hábitos, ya que en el caso contrario, bajará y subirá de peso alternada e indefini­damente.

 

Para adelgazar lo mejor es, como ya se ha dicho, comer de todo y decirle no a las prohibiciones. Cuanto más varia­da es la comida, mejor. Se debe comer como usted sabe: con la cabeza, aportando todos los nutrientes que el cuerpo requie­re. Para eso sólo es necesario conocer los valores nutritivos y calóricos de los alimentos, que se incorporarán a nuestra vida cotidiana después de estudiarlos unos pocos días.      ­

 

También hay que tener en cuenta el tiempo necesario para bajar de peso, que puede oscilar entre meses o años según la motivación con que se haga la dieta.

 

Recuerde que dieta quiere decir seleccionar adecuadamen­te los alimen­tos que se van a ingerir y modificar paulatina­mente las costumbres alimenticias. Se trata de reemplazar de forma permanente los hábitos que provocan obesidad por otros más sanos para bajar de peso y mantenerse delgado en forma indefinida.

 



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Revista de Medicina y Ciencias de la Salud, de periodicidad quincenal, dirigida a los profesionales de la Salud de habla hispana. ISSN 1886-8924