Enfermeria desde una dimension epistemica hacia la familia que cuida para prevenir complicaciones derivadas de la enfermedad cerebrovascular
Autor: Lic. Lesbia Verde | Publicado:  9/02/2012 | Enfermeria , Articulos | |
Enfermeria familia prevenir complicaciones enfermedad cerebrovascular .2

Dentro del contexto, son importantes las acciones de salud que se desarrollan en el nivel secundario donde debe fortalecer el diagnóstico oportuno y el tratamiento eficaz para lo cual es necesario desarrollar progresivamente servicios especiales en la atención del paciente, atención especializada por equipos multidisciplinarios, garantizando la rehabilitación precoz de los mismos.

En este sentido, la enfermera y enfermero debe trasmitir la información a las familias con el fin de que disminuyan las posteriores complicaciones en el paciente que ha padecido la enfermedades cerebro vasculares; ahora bien mi concepción acerca de la promoción de la salud, coincide con el concepto de Koster (2003) cuando señala que son “las acciones orientadas a reducir la enfermedad especifica”(p.596); Por lo tanto, la promoción de la salud, tiene su base en la actividad educativa que le permite al individuo ejercer un mayor control sobre los estilos de vida, alcanzando un estado apropiado de bienestar, logrando cambios o adaptándose al medio ambiente.

En este orden de ideas, la investigación es importante porque se intenta comprender dimensión epistémica de las enfermeras (os) en el proceso de cuidado de la salud; por lo tanto, la teoría generada ayudaría a fortalecer el proceso de aprendizaje de los familiares proporcionando nuevas oportunidades de asistir al cuidado de su enfermo.

Por consiguiente se realiza la investigación con el propósito de develar el significado que confieren los familiares a la instrucción para el cuidado al enfermo posterior al padecimiento de la enfermedad cerebrovascular. Para ello, fue necesario sustentar el estudio en el paradigma cualitativo fundamentado en el método introspectivo vivencial llamado el fenomenológico. Se utilizo como método de recolección de información la entrevista a una enfermera y a una familia constituida por tres personas donde la primera de ella era la enferma y que ya se encontraba en situación estable luego de padecer la enfermedad neurológica; siendo esto favorable para la recolección de información.

Su estructura, queda establecida de la siguiente manera: Avance I, contentivo de la génesis del problema. Avance II, se incluyen los referentes teóricos y los constructos teóricos. Avance III, el paradigma, el método, los supuestos epistémicos, el escenario, los informantes, y la recolección de información. Avance IV: la categorización, entrevistas, observación participante, triangulación, estructuras particulares y general, Teorización. Avance V, la síntesis estructural. Avance VI, reflexiones finales: culminando con las referencias bibliográficas y los anexos.

AVANCE I

GÉNESIS DEL PROBLEMA

En la búsqueda del conocimiento, pude constatar que las tasas de ataques cerebrales bajaron en el siglo XX en EE.UU., lo que se atribuye a cambios en el patrón diagnóstico; otro aspecto observado es que hay diferencia en la mortalidad por ictus según la raza; las mujeres negras duplican a las mujeres blancas, mientras que la mortalidad precoz se da más en hombres. En EE.UU. hay más muertes por ictus en mujeres (8% de todas las muertes en mujeres) que en hombres (5% de todas las muertes en hombres); debido a que la mortalidad aumenta con la edad, la mayor discrepancia se da en ancianos, después de los 65 años el ictus causa el 9,4% de todas las muertes en mujeres y sólo 6,6% en hombres. Con las tasas de alta hospitalaria, las mujeres tuvieron 15% menos por ictus en 1980, esto se revirtió al 5% más en 1989, y al 18% más en 1998, es decir un aumento relativo del 35% en 18 años.

Ahora bien, la enfermedad cerebrovascular no es una enfermedad geriátrica, tampoco es exclusiva de los fumadores, o las personas con sobrepeso, o colesterol alto. Esos son los principales factores de riesgo, pero la enfermedad cerebrovascular puede afectar a cualquier persona a cualquier edad. La enfermedad cerebrovascular es la tercera causa de muerte en la mayoría de los países desarrollados; se estima que 5,5 millones de personas en el mundo murieron como consecuencia de la enfermedad cerebrovascular en el 2001; mientras que en los países occidentales, esta enfermedad es la segunda causa más frecuente de discapacidad neurológica. Sin embargo, la enfermedad cerebrovascular puede prevenirse al reducir los factores de riesgo, la mayoría de los cuales pueden ser modificados, tratados o controlados. Cuantos más factores de riesgo tiene una persona, más probabilidades tiene de sufrir un accidente cerebrovascular. En la investigación realizada en este aspecto, me encontré que los hispanos tienen mayor proporción de factores de riesgo para que presenten la enfermedad cerebrovascular, diferente a los blancos no hispanos; todo ello, percibido por el mayor consumo de alcohol en los hispanos.

En este sentido, el manejo de la enfermedad cerebro vascular está atravesando por una fase de importantes cambios en el ámbito mundial, en los que la aplicación de la moderna tecnología, el uso de estrategias de tratamiento basadas en la evidencia y la aplicación de nuevas y revolucionarias drogas, está haciendo virar notablemente el pronóstico y el curso natural de la enfermedad en un gran porcentaje de casos. Ahora bien, el moderno manejo de las enfermedades cerebro vascular incluye: medidas para diagnosticar la ECV, limitar las consecuencias neurológicas, prevenir y tratar las complicaciones, estrategias para prevenir un nuevo episodio y promover efectiva rehabilitación.

La enfermedad cerebrovascular, constituye uno de los problemas de salud más importantes en todos los países desarrollados y en nuestro país; ya que múltiples recursos se emplean con el fin de atenuar las pérdidas de vidas humanas que alcanzan niveles considerables cada año, y el grado de invalidez que presentan estos pacientes, aunado a ello, debo hacer énfasis en el impacto tanto personal como familiar de esta enfermedad en relación a sus costos ya que estos son muy elevados. Por ello, cada vez más enfermeras consideran que se debe investigar para el desarrollo de los conocimientos en ciencias enfermeras; ya que constituye un instrumento por excelencia del desarrollo del saber sobre el cual las enfermeras basan sus intervenciones.

Ahora bien, como enfermera reconozco que no se puede ejercer la profesión e intervenir en los diferentes contextos del cuidado sin revisar las prácticas que han sido juzgadas, a través de la investigación, como eficaces y eficientes. Al respecto, creo que la enfermera en todos los contextos clínicos brinda información, educación y conserjería para la salud y, para desempeñarse de manera efectiva en la prestación de estos servicios, debe entender los géneros de aprendizaje que pueden ser transmitidos a la familia en relación con el cuidado de una persona que haya tenido una enfermedad cerebrovascular. Asimismo, puedo percibir el aprendizaje como un intercambio dinámico entre la enfermera y los miembros de una familia que lo demanda; ya que la enfermera aprende de los integrantes familiares y paralelamente los educa. Este intercambio dinámico permite a la enfermera perfeccionar su perspectiva y volver a dar forma a la experiencia del aprendizaje basada en una compresión integral de las personas y de sus necesidades, y expectativas de salud. La enfermera aprende sobre los valores y las creencias comunitarias incluyendo las influencias culturales y espirituales sobre la salud; este aprendizaje le permite conocer la capacidad de la familia para atender a sus integrantes; igualmente, aporta su experiencia a la familia, el conocimiento y las habilidades, y el poder para cuidar de si mismos. Ahora bien, una valoración a la familia puede revelar un numero alarmante de personas que han padecido la enfermedades cerebro vascular, donde los familiares desconocen que tipo de cuidados deben realizarles para prevenir complicaciones y puedan mejorar su estado de salud.

Por ello, las intervenciones de prevención por parte de la enfermera deben estar relacionadas con estrategias educativas que le permitan a la familia apropiarse del conocimiento para alcanzar los objetivos de salud. Estas intervenciones favorecen la valoración sistemática de las fortalezas, las necesidades, los problemas de la salud y las expectativas de los familiares y de los enfermos con ECV. Allí, radica la validez del conocimiento de parte de la enfermera, ya que debe saber que la enfermedad cerebro-vascular, corresponde a una alteración de la irrigación sanguínea del encéfalo, bien sea de índole isquémico o bien hemorrágico, que provoca una abolición temporal o definitiva de las funciones neurológicas de la zona afectada y da lugar a un cuadro clínico denominado ictus o apoplejía, con pérdida de la consciencia, parálisis, trastornos del lenguaje, entre otras complicaciones.

Otro punto a conocer, son las manifestaciones, evolución y secuelas que varían de un caso a otro, y se deben a la privación de oxígeno consecuente a la isquemia, a la compresión de las estructuras encefálicas por ocupación o edema, o a la dislaceración del tejido nervioso en el caso de un accidente hemorrágico. La enfermedad puede tener un origen extracraneal o bien intracraneal, que obedece esencialmente a tres mecanismos de producción: Trombosis cerebral, embolia cerebral y hemorragia cerebral. En este sentido, la asistencia durante la fase aguda va encaminada a la prevención de las complicaciones, derivadas como a la inmovilidad y dependencia asociada, así como a la pérdida de funcionalismo por los déficits locales. En esta fase, será necesaria una valoración frecuente del estado general del paciente, tanto a nivel neurológico, como físico y psicológico.

Por tanto, la enfermera y enfermero debe en primer lugar evaluar con preguntas si la persona está orientada personal, temporal y espacialmente; también debe valorar la capacidad del paciente de seguir instrucciones sencillas; todo ello debido a que la enfermedad cerebro vascular suele alterar la memoria reciente y remota, la capacidad de atención, la percepción y la orientación. Igualmente, se debe constatar si se ha producido algún cambio empeoramiento o fluctuación; si existen diferencias entre las extremidades del lado derecho e izquierdo o entre miembros superiores e inferiores, valorando el tono muscular para averiguar si hay rigidez, espasticidad o flaccidez. Es también importante valorar el grado de afectación de los pares craneales: Si hay diplopía (visión doble), visión borrosa, merma de los campos visuales (visión tubular, ceguera monocular, hemianopsia homónima o heterónima). Valorar si hay afectación de la deglución y el habla.

No menos importante, es valorar la sensibilidad y la percepción ya que suelen estar mermadas a menudo; ello es significativo ya que determina si ha perdido su capacidad para detectar temperaturas extremas y el dolor, el tamaño y reactividad pupilar, y si existe irritación meníngea debido a la presencia de sangre en el espacio subaracnoideo; la valoración de tal irritación incluye la cefaléa, la rigidez de nuca, la febrícula, la irritabilidad, la inquietud y las convulsiones. Ahora bien, el escenario que seleccione para la investigación es la Unidad de Medicina interna del Hospital Central de Maracay; este es un centro asistencial con un trayecto extenso en lo que se refiere al cuidado general de los ciudadanos y ciudadanas que confluyen en su entorno y de otras localidades del país.



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Revista de Medicina y Ciencias de la Salud, de periodicidad quincenal, dirigida a los profesionales de la Salud de habla hispana. ISSN 1886-8924