Traumatismo encefalocraneano. Manual de consulta. Tercera Parte
Autor: Dr. Alberto Ochoa Govin | Publicado:  10/09/2009 | Traumatismo encefalocraneano. Manual de consulta. , Neurologia , Neurocirugia | |
Traumatismo encefalocraneano. Manual de consulta. Tercera Parte.6

El vértigo que acompaña a las fracturas longitudinales es más leve, suele ser posicional y se recupera antes, pues es debido a conmoción laberíntica.

 

Las fracturas que afectan al laberinto, tras la pérdida del líquido, pueden sufrir un proceso de neoformación fibrosa conocido con el nombre de "otitis crónica obliterante de Nager", que terminará por llenar todas las cavidades cocleovestibulares. Para su diagnóstico es necesaria la resonancia magnética nuclear (RMN), estas lesiones se traducen en una pérdida o disminución de la señal emitida.

La cápsula ótica se caracteriza por que no consolida nunca. La capa perióstica externa, suele curar pronto mediante un callo óseo, por completo (excepto a nivel del promontorio), pero las capas endocondral y endóstica no cicatrizan formando callo óseo, sino que debido a su estructura endocondral, producen un tejido fibroso de cicatrización y un hueso nuevo que no forman una solución de continuidad entre los dos fragmentos, además esta cicatrización puede estar formada por puentes más o menos anchos con espacios libres, en lugar de ser continua. Las zonas más susceptibles a estos fenómenos son los lugares donde la cobertura perióstica no es suficiente, como en el promontorio y en las ventanas.

 

Esta peculiaridad de la cápsula ótica se ha de tener muy en cuenta para comprender muchas de las complicaciones tardías, de tipo infeccioso y osificante, que se producen en estas fracturas. A nivel de la caja, la mucosa timpánica puede invaginarse entre los dos fragmentos óseos impidiendo la consolidación.

 

Complicaciones.

 

De forma inmediata, o durante las primeras 24 a 48 horas, pueden aparecer complicaciones neuroquirúrgicas de localización intracraneal inducidas por el traumatismo encefalocraneal (TEC): edema cerebral, hipertermia central, hematoma subdural o intracerebral.

 

Trombosis del seno sigmoide: es rara 1.33%; su tratamiento es la exploración quirúrgica y al mismo tiempo la ligadura de la vena yugular interna.

 

Meningitis: su incidencia en fracturas sin fístula es del 1%.

 

Las complicaciones en los niños son menos frecuentes.

 

Complicaciones Inmediatas:

 

  • Otitis media aguda con mastoiditis: tanto la cavidad timpánica como la mastoides pueden sufrir un fenómeno inflamatorio postraumático.
  • Laberintitis infecciosa.
  • Meningitis otógena: la presencia de soluciones de continuidad en las barreras óseas y meníngeas pueden permitir una fácil propagación infecciosa.
  • Fístulas perilinfáticas: más que complicación es un efecto del traumatismo encefalocraneal (TEC) en los que se producen fracturas parciales en la proximidad de las ventanas, aunque no sean detectadas en un primer momento.
  • Parálisis facial (PF): puede ser inmediata o tardía.
  • Otolicuorrea: indica la presencia de fístula entre el endocráneo y el exterior.
  • Parálisis del abductor y parálisis trigeminal.

 

Complicaciones Tardías:

 

  • Otitis media crónica con mastoiditis: infección de un hemotímpano.
  • Meningitis otógena tardía: las brechas en el hueso endocondral pueden dejar trayectos fistulosos permanentes con el vestíbulo, conductos semicirculares y cóclea, constituyendo la vía de contaminación.
  • Absceso epidural y absceso cerebral otógeno.
  • Trombosis aséptica del seno sigmoide.
  • Colesteatoma postraumático: se producen por invaginación de epitelio en la hendidura de una fractura del conducto auditivo externo o bien en la cicatrización del marco timpánico.
  • Hiperostosis y fijación de cadena: pueden producirse en el espacio epitimpánico por fenómenos osteógenos de reparación a este nivel, formándose un hueso nodoso que envuelve la cadena osicular superior fusionándola con la pared del epitímpano. También pueden producirse a este nivel fenómenos de timpanoesclerosis.

 

Tratamiento:

 

Dependerá del estado del paciente a su ingreso siguiendo un orden de prioridades.

 

La situación del ORL ha de ser expectante ante posibles complicaciones, realizándose regulares exploraciones y seguimiento audiométrico. Las pautas a seguir son:

 

  • Limpieza aséptica otológica, dejando el conducto auditivo externo lo más limpio posible.
  • Prevención de la infección postraumática. La rotura timpánica con apertura accidental de la caja no presupone necesariamente su infección, si ésta es limpia, solo precisa de limpieza y vigilancia.
  • Hemotímpano: si no se reabsorbe espontáneamente, drenaje por miringotomía.
  • La hipoacusia neurosensorial solo requiere rehabilitación audioprotésica o implante coclear en pacientes con una sordera profunda bilateral. La hipoacusia de transmisión puede requerir una posterior cirugía.
  • El vértigo, que en principio su tratamiento es conservador, pudiendo ser necesario la administración, en un primer momento, de sedantes y ansiolíticos; luego rehabilitación; cuando es persistente e incapacitante se puede plantear neurectomía o laberintectomía.
  • Analgésicos, si es preciso. No dar opiáceos si hay traumatismo encefalocraneal (TEC) asociado.
  • Realizar tratamiento específico de la parálisis facial postraumática por el ORL, en el caso de su aparición.
  • Otolicuorrea. Reposo en cama con cabeza elevada. Tratamiento por el ORL
  • Fístulas perilinfáticas. Realizar tratamiento específico por ORL


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Revista de Medicina y Ciencias de la Salud, de periodicidad quincenal, dirigida a los profesionales de la Salud de habla hispana. ISSN 1886-8924