Traumatismo encefalocraneano. Manual de consulta. Quinta Parte
Autor: Dr. Alberto Ochoa Govin | Publicado:  10/09/2009 | Traumatismo encefalocraneano. Manual de consulta. , Neurologia , Neurocirugia | |
Traumatismo encefalocraneano. Manual de consulta. Quinta Parte.9

Es posible atribuir prácticamente todos los síntomas referidos por los pacientes al síndrome. Otros síntomas que no suelen incluirse en la definición son: los desmayos por episodios vasovagales, en el cual debe hacerse el diagnóstico diferencial con la epilepsia postraumática o síncopes de otras causas, alteración del gusto y distonía.

 

El tratamiento de los síntomas atribuidos a este síndrome suele ser de apoyo. Con frecuencia estos pacientes reciben tratamiento de los médicos de cabecera, los neurólogos, los fisiatras, los psiquiatras y los psicólogos. La participación de los neurocirujanos en el tratamiento de estos casos suele quedar a discreción de cada clínico. La recuperación es muy variable.

 

Puede llegar a ser necesario evaluar algunos síntomas a fin de prevenir la aparición de complicaciones tardías como las convulsiones, hidrocefalia, pérdida de líquido cefalorraquídeo (LCR), entre otras.

 

Alves y Jane estudian a estos pacientes mediante tomografía axial computerizada (TAC), resonancia magnética nuclear (RMN), potenciales evocados de tallo cerebral (PEAT) y pruebas neuropsicológicas si los síntomas persisten más de 3 meses después de un traumatismo encefalocraneal (TEC) menor.

 

Es adecuado realizar un electroencefalograma (EEG) cuando se sospeche que el cuadro es convulsivo. Si todos los estudios son negativos, se informa al paciente y en muchas ocasiones al abogado que no se hallaron pruebas objetivas de una afección y que se justifica realizar una evaluación psiquiátrica.

 

Las anomalías no posibles de tratamiento que se observan en los estudios imagenológicos inducen a decirle al paciente que los síntomas significativos que lo aquejan deberían desaparecer antes de transcurrido un año y que no hay ningún tratamiento especifico que sea de utilidad, a no ser el apoyo psicológico.

 

A continuación profundizaremos en los síntomas que con mayor frecuencia se presentan en los pacientes con síndrome postraumático: cefalea, mareo, vértigo y amnesia.

 

La cefalea es el síntoma más común de este síndrome, con una frecuencia del 90%. Se puede presentar cualquiera de los diferentes tipos de cefalea que aparecen en las clasificaciones internacionales, incluso en un mismo paciente pueden coincidir diferentes tipos. La más frecuente es la de tipo tensional, caracterizada por ser leve o moderada, no interfiere con la actividad de la vida diaria, es bilateral, no causa náuseas ni vómitos. Cuando es crónica suele acompañarse de un importante grado de depresión o ansiedad.

 

La cefalea tipo migraña, con todas sus características y sus variedades, también puede presentarse y se debe tratar como si fuera primaria.

 

El mareo y el vértigo ocurren entre el 40 y el 60% de los pacientes con traumatismo encefalocraneal (TEC) en la primera semana, pero van disminuyendo progresivamente y sólo en un 15% persisten por más de 2 años. El vértigo verdadero es poco frecuente: puede presentarse por lesiones del oído, tallo cerebral, trauma del cuello o por problemas psicológicos. Es importante entonces descartar estas causas con estudios paraclínicos adecuados.

 

El vértigo posicional paroxístico benigno es el síntoma más frecuente. Su incidencia aumenta con la edad del paciente, pero no con la intensidad del trauma. Se relaciona con los cambios de posición en la cama o al levantarse del suelo y dura pocos segundos. El mareo crónico generalmente se debe a trastornos psicológicos.

 

El tratamiento se enfoca a la causa específica que, por lo general se encuentra en la fase aguda. El tratamiento asintomático y el apoyo psicológico son útiles en la fase crónica.

 

En cuanto a la amnesia podemos decir que la memoria es la función mental más comprometida luego de un traumatismo encefalocraneal (TEC). Su frecuencia depende de factores con la intensidad del trauma, los antecedentes psiquiátricos y las características demográficas del paciente.

 

Generalmente se presenta amnesia retrógrada o de los momentos antes del trauma. Del mismo modo, puede presentarse amnesia anterógrada o de los momentos siguientes o posteriores al traumatismo encefalocraneal (TEC) la cual es de duración variable y está relacionada con la intensidad de la injuria. Luego de este periodo viene la fase de recuperación.

 

En los TEC leves también se han detectado estas fases. Sin embargo, lo que el paciente más aqueja es la incapacidad de retener datos de cosas inmediatas, lo cual está relacionado con ansiedad o depresión.

 

Los criterios diagnósticos de esta enfermedad son pérdida de conciencia, por lo menos 10 minutos, anormalidad en algunos de los siguientes exámenes: neurológico, Rx de cráneo, neuroimágenes, potenciales evocados, líquido cefalorraquídeo (LCR), función vestibular o pruebas neuropsicológicas y además un inicio catorce días después del traumatismo encefalocraneal (TEC) o de recobrar la conciencia, se le llama aguda cuando dura menos de ocho semanas y crónica si pasa de este tiempo.

 

Fisiopatogenia.

 

En los últimos 50 años se ha recogido suficiente información para definir esta enfermedad desde los puntos de vista neuropatológico, neurofisiológico, neuropsicológico y neuroimagenológico.

 

Lo clásico es el trauma axonal difuso, que se define como un desgarro o ruptura de los axones neuronales, proporcionales a la fuerza del traumatismo encefalocraneal (TEC). Este tipo de lesión se presenta en los TEC sufridos por aceleración- desaceleración.

 

Aunque puede presentarse en cualquier parte del cerebro, y por tanto explicar los diferentes síntomas, los sitios más característicos de las lesiones son el cuerpo calloso, el tallo cerebral y la sustancia blanca profunda.


Revista Electrónica de PortalesMedicos.com. ISSN 1886-8924

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