Traumatismo encefalocraneano. Manual de consulta. Segunda Parte
Autor: Dr. Alberto Ochoa Govin | Publicado:  10/09/2009 | Traumatismo encefalocraneano. Manual de consulta. , Neurologia , Neurocirugia | |
Traumatismo encefalocraneano. Manual de consulta. Segunda Parte.12

 

Si es necesario repetir el estudio porque el anterior no proporcionó diagnóstico o no indico muerte cerebral, debe transcurrir un lapso de 12 horas antes de reiterarlo.

 

Como hallazgos se puede encontrar la ausencia de perfusión sanguínea del parénquima cerebral lo cual se denomina fenómeno del cráneo vacío. Puede hallarse una interrupción de la circulación carotídea en la base del cráneo y una ausencia de visualización de las ramas de la arterias cerebral anterior y cerebral media (ACA y ACM) (figura de candelabro ausente).

 

Puede observarse el dibujo tardío o tenue de los senos venosos durales incluso en los casos de muerte cerebral.

 

Ecodoppler transcraneal.

 

A través de este estudio se pueden apreciar picos en sístole precoz de baja amplitud sin flujo diastólico o con flujo reverberante (es indicador de un aumento significativo de la presión intracraneal (PIC).

 

La ausencia inicial de las señales doppler no puede utilizarse como criterio para diagnosticar la muerte cerebral puesto que el 10% de los pacientes presentan insonación inicial reversible.

 

Potenciales evocados somatosensoriales o somatosensitivos (PESS).

Aparece una ausencia bilateral de la respuesta N20-P22 con estimulación del nervio mediano.

 

Prueba de la atropina.

 

En los casos de muerte cerebral, una ampolla de atropina (1 miligramo) no debería afectar el ritmo cardíaco debido a que el tono vagal está ausente (ausencia de respuesta a la Atropina) según Pittsburg, (normalmente la atropina acelera la frecuencia cardíaca).

 

Si bien en dosis usuales no causa dilatación pupilar, para eliminar las dudas, resulta prudente examinar las pupilas antes de administrar la atropina.

 

Muerte cerebral en los niños.

 

Los criterios para determinar la muerte en los niños son: pérdida irreversible de la función cardiopulmonar o de la función integral del cerebro (al igual que en los adultos), pero la presunción (sin comprobación clínica) de que el cerebro del niño es más resistente trae aparejada una dificultad mayor para determinar la muerte cerebral, por lo que se proponen las siguientes pautas para niños menores de 5 años.

 

  • Estas recomendaciones no son aplicables al niño prematuro.
  • Es fundamental determinar la causa inmediata del coma para asegurarse de que no se trata de un estado o una enfermedad que sea corregible: sobre todo, los trastornos tóxicos y metabólicos, los cuadros provocados por sedantes y miorrelajantes, la hipotermia, la hipotensión (según la edad) y las afecciones que pueden resolverse mediante tratamiento quirúrgico.

 

Los criterios son:

 

  1. Deben coexistir el coma y la apnea: incluida la pérdida de la conciencia, de la vocalización y de la actividad voluntaria.
  2. Ausencia de las funciones del tallo cerebral.

 

Las pupilas están en posición intermedia o completamente dilatadas, arreactivas al estímulo luminoso (descartar que se trate de efectos provocados por fármacos).

 

Existe una abolición de los movimientos espontáneos de los globos oculares, de los ojos de muñeca y de la respuesta a los estímulos calóricos.

 

Hay ausencia de movimiento de la musculatura bulbar, incluidos los músculos orofaríngeos, y faciales; ausencia de los reflejos corneal, faríngeo, tusígeno, de succión y perioral.

 

Ausencia de movimiento respiratorio (por lo general, se evalúa este criterio después que se cumplen otros).

 

La hipotonía y la ausencia de movimientos espontáneos o provocados (con exclusión de la mioclonía espinal y movimientos raquídeos, por ejemplo, el reflejo de retirada).

 

Los resultados de la exploración deben ser indicativos de muerte cerebral durante todo el período de observación.

 

El período de observación según la edad del paciente:

 

  1. En los neonatos a término o después de término, más de 38 semanas de gestación debe ser de 7 días.
  2. De 7 días a 2 meses de edad se debe realizar 2 exploraciones y 2 electroencefalogramas (EEG) con un intervalo de 48 horas (no es necesario repetir la exploración si en la angiografía radioisotópica cerebral no se observan las arterias cerebrales.
  3. Entre 2 y 12 meses de edad se deben realizar 2 exploraciones y 2 electroencefalogramas (EEG) con un intervalo de 24 horas (no es necesario repetir la exploración si la angiografía radioisotópica cerebral confirma el diagnóstico).
  4. Niños mayores de 12 años si el estado es irreversible, no es necesario realizar estudios de laboratorio y la observación debe ser de 12 horas, que en estos casos son suficientes (resulta dificultoso evaluar los estados dudosos, sobre todo la encefalopatía hipóxico isquémica, por ende se sugiere un periodo de observación de 24 horas, salvo que el silencio bioeléctrico cerebral en el electroencefalograma (EEG) o el resultado de la angiografía radioisotópica cerebral confirme el diagnóstico).

 

Las pruebas confirmatorias en el niño son las siguientes:

 

El electroencefalograma, en el cual hay que señalar que entre los requisitos convencionales como vimos anteriormente establece que la distancia entre los electrodos debe ser de 10 centímetros, pero esta puede reducirse en proporción al tamaño de la cabeza.

 

La angiografía radioisotópica cerebral: en el caso de este estudio hay que mencionar que no está comprobada su aplicabilidad en pacientes menores de 2 meses.


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Revista de Medicina y Ciencias de la Salud, de periodicidad quincenal, dirigida a los profesionales de la Salud de habla hispana. ISSN 1886-8924