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MEDICINA INTERNA: PLAN DE LA ESPECIALIDAD (2)
b) PRACTICOS
Los puntos expuestos en el apartado "Objetivos generales de la
Formación" constituyen en su mayoría contenidos prácticos de la
formación. En definitiva, se trata de adquirir soltura en el llamado
"método clínico". No obstante, es preciso que el internista actual
adquiera soltura en una serie de técnicas que, si bien forman
también parte de la práctica de otras especialidades, son
imprescindibles para un adecuado ejercicio de ésta.
Son fundamentales las siguientes:
1) Intubación de vías respiratorias.
2) Obtención de vías venosas periféricas y centrales.
3) Punciones arteriales.
4) Sondajes digestivos diversos.
5) Punción lumbar.
6) Punción peritoneal y pleural, eventualmente con biopsia.
7) Punción articular.
8) Además, podrá adiestrarse en algunas técnicas diagnósticas y
terapéuticas específicas de otras especialidades, siempre que el
programa formativo lo permita.
Para lograr estas habilidades deberán efectuar entre cinco y diez
veces cada uno de estos procedimientos, como mínimo.
c)
CONCERNIENTES A LAS ACTITUDES
En este aspecto, el residente debe aprender a entender al enfermo
como un todo, pues esta actitud es la base que distingue a esta
especialidad de las demás.
El residente debe adquirir conciencia de las molestias y eventuales
riesgos que los procedimientos diagnósticos y terapéuticos de que
dispone pueden producir a los enfermos y del elevado coste económico
de los mismos y, en consecuencia, aprender a utilizarlos de forma
adecuada y racional .
Se debe transmitir al médico en formación la actitud de mantener
posturas abiertas, tolerantes y dialogantes con los enfermos y sus
familiares, así como con el resto de los especialistas y demás
personal sanitario y no sanitario de la institución.
Deberá adquirir
respecto a todos ellos un espíritu de trabajo en equipo, partiendo
de la base de que todos tienen un fin común: colaborar a la
recuperación de la salud perdida.
6.
ROTACIONES
La formación del residente de Medicina Interna se llevará a cabo en
las siguientes unidades del hospital o, si faltase alguna o no
existiesen en la misma condiciones adecuadas para la docencia, en
unidades de otros centros que hayan adquirido el compromiso
explícito de colaborar en la formación de estos residentes:
a) Unidad de Medicina Interna en la que los enfermos no estén
seleccionados por sus patologías.
b) Consultas externas de Medicina Interna.
c) Servicios Comunes.
d) Area de Urgencias.
e) Unidades de las diversas especialidades médicas.
No es necesario, ni siquiera deseable, que cada residente realice su
rotación por todas las especialidades médicas (ver más adelante),
pero es conveniente que se forme en el conocimiento, interpretación
y eventual realización de las técnicas más habituales de las
especialidades que, por la frecuencia de su patología, se indican
más adelante como "obligatorias".
Cada unidad docente debe tener libertad para planificar el
desarrollo de la residencia dependiendo de sus recursos, de sus
acuerdos con otras unidades de especialidades y de la tradición y
experiencia que sobre estos aspectos posea.
La duración de cada
rotación debe ser de dos a cuatro meses.
Es conveniente dividir la formación del especialista en Medicina
Interna en dos partes. Aproximadamente tres años de los cinco de
residencia, sería un período de formación general que el residente
llevaría a cabo en la unidad de Medicina Interna; el resto del
tiempo sería el de rotaciones por especialidades médicas.
PERIODO DE FORMACION GENERAL
Este período debe de realizarse en una unidad de Medicina Interna
global, de modo que el residente se encuentre y enfrente con todo
tipo de patología médica, sin clasificación por la naturaleza de la
misma.
No debemos de olvidar que, si se utilizan en toda su capacidad, este
tipo de unidades son capaces de resolver más del 90% de los
problemas médicos que llegan a los hospitales y, con el apoyo de
algunas técnicas e interconsultas de otros especialistas, de más del
95%.
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